Instaurado en la liga de los torpes, el
Mallorca continúa su trayecto hacia la
salvación. Unas veces por méritos propios y
otras por deméritos del contrario, el
equipo de Manzano se acostumbra como mínimo
a sumar uno. Punto a punto va viendo más
cercano su objetivo, objetivo claro y
conciso, la salvación. El Mallorca de ayer
volvió a ser un claro ejemplo de equipo sin
alma y que saca petróleo de acciones
individuales de jugadores que se iluminan
por momentos. Claro ejemplo es la
extraordinaria jugada de Tuni. ya que un
conjunto como el Athletic que en 40 minutos
pierde a tres hombres por lesión y que la
gran mayoría de sus hombres suman muy pocos
partidos en primera, se hizo merecedor por
momentos de algo más que el punto
logrado.
A falta de tres jornadas
todo está por decidir; uno en el hoyo, otro
preparado para el entierro y la última
plaza con las espadas en todo lo alto. El
sábado se antoja crucial, ya que una
victoria mallorquinista condenaría al
Alavés a un carísimo peaje de cuatro puntos
más el gol average con el equipo de
Son Moix.
Todo lo que no sea ganar
convertirá la hemorragia de puntos sin
ambición a la que nos tiene acostumbrados
el Mallorca de estos últimos partidos en
meros puntos de sutura, válidos para
tranquilizarse el lunes.