Arbitro: Rodríguez Santiago
Tarjeta amarilla: Casas,
Ustaritz, Navarro y
Pisculichi.
Goles: 1-0, min.
3: Yeste; 1-1, min. 23: Arango.
IGOR
GOIKOETXEA
BILBAO.- El Athletic se
abona al camino de los pasos cortos hacia
la permanencia. Logró ayer acumular una
sexta semana consecutiva alimentando su
casillero, pero desperdició la posibilidad
de dar una zanacada casi definitiva hacia
la permanencia. Conservó el golaverage
favorable con el Mallorca y en una jornada
propicia, ninguno de los rivales directos
sumó más que los rojiblancos, pero el
equipo se quedó sin maniobrabilidad por las
sucesivas lesiones y no fue capaz de
superar al bloque de Gregorio Manzano, que
demostró el oficio suficiente para
contrarrestar el constante, pero débil
empuje de los rojiblancos.
Después de
gran parte de la temporada lidiando con los
contundentes golpes de la Diosa Fortuna, la
grada de San Mamés vio el cielo abierto
nada más comenzar el choque. Parecía que
como en sus últimas visitas, el Mallorca
iba a venir a alimentar los egos
rojiblancos cuando el Athletic se
adelantaba en el marcador precisamente en
un golpe de suerte.
Tras un centro
desde la derecha y el consiguiente rechace,
Gurpegi probó con un disparo tan desviado
que el balón lo pudo controlar Yeste libre
de marca, que acertó a sortear a Prats y
anotar a puerta vacía.
La
benevolencia del azar no pudo ser más
efímera, porque a partir de ahí, comenzó la
sucesión de adversidades. Paulatinamente,
el Athletic fue perdiendo por lesión hasta
a tres jugadores y el Mallorca logró
empatar el choque sacando petróleo de un
balón prácticamente perdido.
El
primero en caer fue Luis Prieto, cuya
salida mareado tras recibir un golpe supuso
la entrada de Murillo en el pivote y el
retraso al eje de la zaga de un Gurpegi que
no tardó en seguir el camino del
vizcaíno.
Antes, Tuni peleó un balón
que se iba junto al banderín de córner y lo
rescató de forma inverosímil ante Expósito.
El mallorquín remontó la línea de fondo y
puso el balón en el área, donde Arango se
adelantó al resto de la retaguardia
rojiblanca para restablecer el
empate.
Pisculichi marcó a puerta
vacía tras la lesión de Gurpegi, pero
Rodríguez Santiago ya había pitado falta
antes de que el navarro chocara con
Lafuente de manera muy aparatosa llevándose
un rodillazo en la cara. Conmocionado, tuvo
que ser hospitalizado por
precaución.
Etxeberria protagonizó un
espactacular voleón que repelió Prats con
problemas en la mejor opción de los
bilbainos para recuperar la hegemonía. El
elgoibartarra fue precisamente el tercero
en caer lesionado por una contractura. Tiko
había salido por Gurpegi volviendo Murillo
a la defensa y Dañobeitia sustituyó al
hasta entonces capitán.
Era un duelo
con mayor posesión rojiblanca, pero sin un
dominador claro. El Mallorca, en el que
Tuni ponía la raza, Basinas y Pereyra la
pausa y Arango y Pisculichi la
peligrosidad, pudo haber obtenido más en un
cabezazo del omnipresente venezolano y en
un disparo lejano de Ballesteros, mientras
que el Athletic añadió a la volea de
Etxeberria un disparo excesivamente cruzado
de Llorente tras un gran servicio de
Yeste.
Sin posibilidad de efectuar
más cambios, el Athletic comenzó apretando
con otra volea de Dañobeitia que volvió a
despejar Prats, pero fue perdiendo fuelle.
Expósito y Yeste, ya llegaban al partido
algo renqueantes por distintos problemas
físicos y Llorente, la opción escogida de
inicio por Clemente para la punta del
ataque, llevaba dos meses sin jugar y el
paso de los minutos supuso una losa para
él.
Pisculichi y Arango asomaban con
intermitencia y sembraban inquietud, aunque
tampoco sus llegadas eran demasiado claras.
El joven argentino y Basinas dispararon al
lateral de la red y Okubo, que había salido
para aportar frescura incordió también con
un lanzamiento alto.
El Athletic se
apoyó en Tiko, que ofreció dinamismo y puso
dos o tres faltas al área con mucho veneno,
pero sin hallar rematador y Orbaiz, que dio
fluidez a la circulación poniendo muchos
balones francos en la banda izquierda que
Casas y Dañobeitia no supieron aprovechar.
Los dos pivotes, además de repartir
juego, fueron la mejor arma ofensiva del
equipo rojiblanco. Tiko recuperó su potente
disparo desde la frontal, pero Prats de
nuevo despejó el esférico, y Orbaiz no
encontró la portería por poco después de
una gran jugada individual.
Con
Farinós, Manzano buscaba conservar el
balón, pero el Mallorca ya no volvió a
asomarse por las inmediaciones de Lafuente.
Entre el conformismo visitante y la
impotencia de los rojiblancos, el partido
se fue muriendo sin remisión.