SILVIA
ROMAN
Corresponsal
BERLI
N.- «Se acabaron las risas». La frase ha
sido escrita por varios articulistas sobre
el filme germano Das Leben der
Anderen (La vida de los otros),
la ópera prima de Florian Henckel von
Donnersmarck, que muestra con brillantez
narrativa el lado más tenebroso de la
extinta República Democrática Alemana
(RDA).
Hasta ahora, todo habían sido
historias graciosas, bonitos recuerdos y
morriña, mucha morriña. Era la llamada
Ostalgie (nostalgia del Este), que
en el mundo del celuloide se plasmó en
aplaudidas cintas como Goodbye,
Lenin o Sonnenallee.
Pero
la Alemania Oriental no fue sólo aquélla en
la que la solidaridad primaba porque nadie
tenía apenas nada. Ni en la que los
pepinillos en bote eran deliciosos. Ni en
la que el paro que ahora golpea la
República Federal no existía.
La
Alemania comunista fue también la de la
Stasi, la policía secreta de la RDA, que te
llenaba la casa de micrófonos cuando te
ibas un día a trabajar o que incluso
inducía a uno de sus miembros a casarse
contigo para tenerte lo mejor vigilado
posible.
La vida de los otros
es un drama con fondo de espionaje, cuyo
protagonista es un oficial de la Stasi
(Ulrich Mühe), al que le encargan vigilar a
un dramaturgo (Sebastian Koch), sospechoso
de ser desleal con el régimen.
El
dramaturgo vive una historia de amor con
una actriz de teatro (Martina Gedenk) y el
gris oficial se va sumergiendo en la vida
de esta pareja a través de las escuchas,
«descubriendo su propia existencia de
hombre infeliz», según cuenta el director,
Von Donnersmarck, de 32 años.
La
cinta, que se estrenó en las pantallas
alemanas el pasado 23 de marzo, podrá ser
vista por los espectadores europeos a
partir del próximo mes de septiembre. «Es
fantástica y retrata de una manera muy
emocional la historia de Alemania», ha
asegurado Bernd Naumann, ministro de
Cultura alemán, quien se propone difundir
la película por los institutos del país. De
hecho, grupos de adolescentes que nacieron
en el actual Berlín sin muro (la caída fue
hace ya 17 años) llenan estos días las
salas de la capital donde se proyecta el
filme.