EDUARDO COLOM
LORENZO
MARINA
SINEU.- Sábado. Doce y media
de la mañana. Dos coches patrulla de la
Guardia Civil irrumpen en la angosta y
apacible calle Sant Francesc. Allí les
esperan tres agentes de la Policía Judicial
dentro de un Citroen C4. Se detienen frente
al portal número 4. La casa de dos pisos
donde vive Martina Gelabert Rebassa, la
empleada del departamento de recaudación
del Ayuntamiento a la que se acusa de haber
desfalcado 507.663 euros de las arcas
municipales en los últimos siete
años.
Los agentes del Instituto
Armado trasladan inmediatamente a la
sospechosa hasta la Comandancia de Palma,
donde anoche aún permanecía retenida tras
empezar a prestar declaración.
Previsiblemente permanecerá allí hasta
mañana, día en que quedaría a disposición
judicial.
Gelabert, de 58 años de
edad, está acusada de un delito de
malversación de caudales públicos. Es la
principal sospechosa de un escándalo que
lleva semanas agitando la habitualmente
tranquila vida de Sineu, una localidad de
3.000 habitantes con un presupuesto anual
de 2,5 millones de euros.
La historia
es la que sigue. En noviembre del año
pasado, saltan las alarmas en el
departamento de Hacienda del Ayuntamiento.
Su responsable, Guillem Fuster (UM),
descubre que hay una cuenta municipal
domiciliada en una sucursal bancaria de la
Calle Major que se encunetra en flagrantes
números rojos. Una circunstancia extraña
toda vez que sólo se han extraido de ella
en torno a 18.000 euros a lo largo de ese
ejercicio. La información se va filtrando
por las paredes del Ayuntamiento y pronto
llega a la calle. En marzo el desfalco ya
es un secreto a voces en la localidad y
explota en los medios de
comunicación.
El alcalde, Josep
Oliver (PP), encarga una auditoría externa
para conocer el alcance y más detalles
sobre el agujero. La cifra se hace
pública: 507.663 euros desde 1999. Y no se
descartan posibles desvíos anteriores. A
día de hoy el modus operandi no se
ha aclarado del todo. La tesis más admitida
es que presuntamente la responsable de
recaudación, pese a no estar autorizada
para hacerlo, se dedicó a extraer fondos de
la cuenta bancaria a discreción. La
familiaridad de los trabajadores del banco
con los del Ayuntamiento así lo habría
propiciado. Aunque lo cierto es que no se
descarta que la trabajadora sí tuviera
firma autorizada por el
Consistorio.
Según los informes que
maneja el Ayuntamiento, Gelabert era una de
las principales responsables de controlar
la cuenta -algo lógico si se tiene en
cuenta que ella gestionaba el pago de las
principales tasas-. Allí depositaba la
recaudación fiscal y pedía reintegros. La
auditoría arroja reintegros
fantasma, sumas que salieron del
banco y de las que nunca más se volvió a
saber hasta el día en que Fuster descubrió
el descuadre.
6.010 euros en 1999.
37.300 en 2000. 93.700 en 2001. 87.700 en
2002. 85.400 en 2003. 33.800 en 2004. Y
3.450 en 2005. Más intereses. Así hasta
sumar un 20% del presupuesto anual para
todos los sineuers. 85 millones de
pesetas.
Las irregularidades se han
detectado a lo largo de seis años. Plazo en
el que han gobernado tres alcaldes de tres
partidos diferentes: PP, UM y Sineuers
Independents (SI).
El 25 de marzo, SI
llevó el caso ante el Juzgado de Guardia de
Inca mientras en Sineu el Consistorio
facilitaba la documentación requerida por
un instructor designado por la conselleria
de Interior, que está elaborando sus
informes. Paralelamente, un particular
denunció el caso ante la
Fiscalía.
Doce días más tarde, la
Guardia Civil ha actuado deteniendo a la
presunta autora. A la que ayer se la estuvo
interrogando. Y que durmió en los
calabozos.
Este diario ha conversado
en varias ocasiones con Gelabert a lo largo
de esta semana, pero nunca ha querido
manifestar nada. «No voy a hablar de
momento, lo haré más adelante», ha
declarado siempre.
Al actual alcalde
de Sineu, Josep Oliver, la detención le
pilló por sorpresa. Oliver no quiso ayer
hacer declaraciones oficiales. Sólo se
limitó a decir que «ahora hay que dejar
trabajar a la justicia», a la que ya han
ofrecido toda la colaboración posible.