«Los imputados se prevalieron del cargo
de Joaquín Rabasco para obtener información
privilegiada, obtener la contratación de
manera directa -incluso en ocasiones
verbalmente-, evitar la realización de
concursos y formas de contratación pública
y, en definitiva, suprimir la posible
concurrencia de otros contratistas».
Así describe el fiscal
Anticorrupción los modus operandi
del líder de ASI y de su colaboradora y
amiga María Aldao subrayando que con esta
práctica «incrementaban además notablemente
el beneficio que estas sociedades -las
controladas por ellos- obtenían en la
contratación».
A pesar de que tanto
la investigación llevada a cabo por la
policía judicial como la desarrollada por
la Fiscalía Anticorrupción concluyen que
Rabasco robó dinero público, el acusado
sigue proclamando su inocencia. En la rueda
de prensa en la que anunció que dejaba el
equipo de gobierno del Ayuntamiento de
Llucmajor dijo: «Me voy como vine, con las
manos limpias y vacías». Y pidió
públicamente al juez instructor Miquel
Florit que decretase cuanto antes la
apertura de juicio oral contra él para
poder demostrar que no se ha llevado «un
solo euro» de las arcas del Consistorio que
dirige Lluc Tomàs.
No obstante, el
imputado por quedarse fondos públicos ha
reiterado en numerosas ocasiones que duda
de la independencia judicial ya que,
siempre según el político natural de la
localidad cordobesa de Iznájar, «actúa
depende de con quien».