MARCOS TORÍO
PALMA.- El bufón ha
vuelto a topar con la Iglesia. Y lo ha
hecho sin saberlo, sin que haya llamado,
esta vez, a las puertas de la provocación.
El motivo: Leo Bassi anuncia para mayo la
representación de su polémica obra La
revelación en el Teatre del Mar que es
propiedad del Obispado. La Iglesia lo tiene
alquilado a la Fundación que gestiona el
espacio escénico de El Molinar y la noticia
de la incursión del payaso de la protesta
en la programación ha levantado «malestar»
entre los arredantarios de la diocésis,
confirmaba ayer uno de sus miembros a este
periódico. Toda una carambola: el artista
blasfemo actuando en un edificio que
pertenece a la Iglesia. Y no lo ha planeado
Bassi.
Con el alquiler pagado y las
cuentas claras, el Teatre del Mar podría
alegar su derecho a usar el recinto para
programar a su antojo, pero el contrato
incluye una cláusula que «prohíbe
expresamente representar ninguna obra que
atente contra la religión católica»,
explicó ayer a este periódico el
administrador de la diócesis, Pedro Torres.
Y la Iglesia no parece dispuesta a dejar
pasar por alto la letra pequeña: «He
informado de lo que ocurre para que si no
retiran esta obra se proceda a rescindir el
contrato por vía judicial».
Los
miembros del Teatre del Mar, según Torres,
se negaban a firmar el contrato con esa
condición porque «los artistas siempre
quieren libertad absoluta», pero no había
trato: «no pensábamos transigir, ni
aceptamos discutir esa cláusula».
Los
miembros del Obispado supieron de la
llegada de Bassi a 'su' teatro por los
periódicos y basan su opinión en el revuelo
levantado allá donde se ha representado.
«No la he visto, pero es absolutamente
blasfema y antirreligiosa. Además, el
artista se regodea diciendo que quiere
escandalizar», dijo Torres.
El
artista se disfraza de Papa, de
telepredicador o de fundamentalista durante
el espectáculo para, en sus palabras,
realizar «una crítica al monoteísmo del
antiguo testamento» y poner sobre la mesa
la contradicción de un mundo avanzado en el
que proliferan los fundamentalismos
religiosos y el oscurantismo. El ecónomo de
la diócesis mallorquina no comparte esa
explicación proveniente de «un artista que
no tiene más moral que su libertad para
hacer y decir lo que le parece bien».
El Teatre del Mar anuncia la
escenificación de La Revelación
entre los días 3 y 20 de mayo dentro de la
temporada de primavera. La gerente, Aina
Salom, no quiso hablar ayer sobre el
artista. Insolente, atrevido y «dispuesto a
arrancar las máscaras de la hipocresía»
-como él asegura-, Bassi prosigue con el
río de revuelos y escándalos que persigue a
La Revelación. La obra ya tiene en
su currículum retirada de subvenciones,
querellas y un intento de atentado contra
el humorista. Su nuevo pulso es con el
Obispado de Mallorca.