Me comenta un amigo historiador que no
le gusta el ambiente anticatalanista que se
respira en la isla. Como yo fumo demasiado,
me da que no soy el más indicado para
distinguir según qué olores, pero no hay
problema. Hay aire para todos. Por eso me
alegra alabar el apoyo del Institut
d'Estudis Baleàrics a la traducción y
edición del libro Historia Personal,
una antología bilingüe de la obra poética
de Jaume Pomar, un escritor con la
suficiente amplitud de miras como para
traducirse sin complejos. Escuché, meses
atrás, a Pomar recitar de buena memoria
poemas de Antonio Machado en El
Ultimo Jueves, esas tertulias únicas en
la vida cultural mallorquina, que han
encontrado un nuevo oasis entre los libros
y las copas de Literanta. Creo que la
reunión del próximo día 30 vendrá cargada
de novedades.
Otra cosa es el caos
informático en los juzgados de Palma.
Irrita que Bill Gates se burle de los
ordenadores baratos de la campaña Un
portátil por niño en los países pobres,
porque no tienen disco duro y su capacidad
de almacenamiento se reduce sólo a memoria
flash. Bueno, pues ya quisieran nuestros
juzgados disponer de esa poca memoria,
porque sus discos duros fulminados no hacen
sino informarnos con creces de la torpeza y
desidia conque la administración trata
nuestros problemas.
O los de los
jóvenes. Antes querían cambiar el mundo
pero esa tarea titánica no se acaba nunca,
hasta que nos damos cuenta de que es el
mundo el que nos acaba cambiando y entonces
ya no hay remedio. Por eso, ahora se
conforman con defender la dignidad
contractual de sus primeros puestos de
trabajo, que no es poco ni es lo mismo pero
se le parece. El buen ejemplo de los
jóvenes franceses no lo siguen, sin
embargo, algunos de nuestros jóvenes, más
preocupados por celebrar botellones y
reivindicarlos, como si todo su espíritu
crítico se resumiese en calzarse las
zapatillas del gobierno y ponerse a buscar
setas como si fueran viviendas de treinta
metros o así. Menudo futuro que les
espera.