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  Lunes, 20 de marzo de 2006 Actualizado a las 02:24
 

DROGAS
Nueve de cada diez jóvenes atendidos por la asociación Proyecto Hombre hicieron botellón

El 90% de los menores de Baleares que acuden a esta organización con problemas de adicciones a drogas comenzó bebiendo compulsivamente


PALMA.- El botellón ha causado estragos entre la juventud. Muy especialmente cuando se ha convertido en el vehículo para iniciarse en el consumo de otras drogas. Proyecto Hombre advierte de que el 90% de los menores que se dirigen a su organización en Baleares con problemas de adicciones a drogas, normalmente el cannabis, comenzaron bebiendo compulsivamente.

Proyecto Hombre respondió así a las masivas convocatorias de macrobotellones registradas el pasado viernes en varias ciudades españolas. Fue tímidamente secundada en Palma. Sin embargo, la próxima convocatoria masiva se celebrará el próximo ocho de abril en Palma.

En estos momentos, la Fundación atiende a un total de 50 menores adictos al cannabis. Todos ellos, empezaron abusando del alcohol, sobre todo en los botellones.

En declaraciones a Europa Press, el portavoz de Proyecto Hombre Baleares, Lino Salas, adviertió de que los macrobotellones reflejan la «desorientación» de los jóvenes a la hora de buscar alternativas para divertirse en su tiempo libre.

Salas también aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje de alerta sobre el hecho «muy grave» de que la mayoría no perciba este «uso compulsivo» de alcohol como una fuente perjudicial para su salud.

El portavoz de Proyecto Hombre encontró una explicación más profunda en la práctica entre determinados jóvenes de consumir alcohol al aire libre.

Nuevas tecnologías

Así, Salas sostuvo que el botellón es la forma que tienen los jóvenes de llamar la atención ante un problema que «no está exclusivamente relacionado con el alcohol», sino que más bien alerta de la «incapacidad de la sociedad, de los padres y educadores, de trasladar a los jóvenes de que hay otras formas de divertirse sin la necesidad de beber de forma abusiva».

En este sentido, Lino Salas subrayó que son «cosas muy diferentes» el consumo que pueden realizar los menores en una fiesta o en un bar, que el que hacen en la calle. «El único motivo de reunión es el alcohol». «Beber por beber es peligroso y debería alertarnos a todos sobre las consecuencias que puede provocar a la larga en la salud de nuestros jóvenes», destacó el portavoz.

Asimismo, Salas abundó en posibles soluciones para tratar de atajar el botellón. El portavoz de Proyecto Hombre subrayó que los padres y la sociedad en general tiene el reto de reeducar a estos jóvenes para que sean conscientes de que el alcohol es perjudicial para su salud. A su juicio, el consumo de alcohol «no debería ser una fuente de diversión en sí misma».

El portavoz de Proyecto Hombre también destacó la importancia de las nuevas tecnologías, en concreto internet y los teléfonos móviles, para impulsar «macroconcentraciones» como las del botellón. Lino Salas insistió en la necesidad de que los adultos también vigilen los usos que hacen los más jóvenes de estas herramientas de comunicación.

De hecho, los mensajes sms y los correos electrónicos se han convertido en los grandes protagonistas de esta masiva convocatoria para batir el récord de botellón. El móvil e internet garantizan el anonimato del convocante.

 
   
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