MARIONA CERDÓ
PALMA.- Los
efectos de la Ley de divorcio exprés
aprobada por el Gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero ya se están notando en
toda España. Y Baleares no es una
excepción. En sólo un año, el número de
divorcios se ha disparado un 67% en las
Islas al pasar de 1.694 casos en 2004 a
2.835 en 2005. Lo cierto es que ya existía
una tendencia a la alza desde 2003, pero en
el último año se ha desbordado. Con todo,
el número de divorcios se ha disparado un
131% en tan sólo tres años. O lo que es lo
mismo, se ha más que duplicado entre 2003 y
2005.
En cambio, mientras los
divorcios aumentan, las separaciones no
paran de bajar. Concretamente, han caído un
38% entre 2004 y 2005 y un 34% de 2003 a
2005, unos descensos que aunque parezcan
contradictorios con el aumento de los
divorcios, no lo son. La ley de divorcio
exprés permite la ruptura
matrimonial sin pasar por la separación, un
requisito que antes era imprescindible. Con
ello, muchas parejas optan ahora por
divorciarse directamente, un fenómeno que
explicaría el aumento de las rupturas del
contrato matrimonial y el descenso de las
separaciones.
Según los datos
extraídos del Consejo General del Poder
Judicial (CGPJ) y del Instituto Nacional de
Estadística (INE), el número de divorcios
en Baleares se mantuvo más o menos
constante entre los años 1998 y 2002, con
una cifra que oscilaba siempre entre las
1.100 y las 1.270 rupturas matrimoniales
anuales. Sin embargo, a partir de 2003, la
situación cambió bastante. En ese año se
registraron 1.486 divorcios frente a los
1.224 de 2002. Y en 2004 la cifra ascendía
ya hasta los 1.694. Una subida que ahora se
ha consolidado con las 2.835 rupturas de
2005 a raíz de la puesta en marcha del
divorcio exprés.
La nueva ley
ha modificado varios de los aspectos del
procedimiento para poner fin a la vida
conyugal. El primero de ellos es la ya
mencionada posibilidad de disolver el
matrimonio sin pasar previamente por la
separación de hecho o judicial.
La
normativa ha abierto también la puerta a
una importante novedad: basta con que uno
de los cónyuges quiera poner fin al
matrimonio para que se ponga en marcha el
proceso de divorcio. Sin que el otro
miembro de la pareja pueda oponerse y sin
que el juez la pueda rechazar.
Sólo tres meses
Otra de
las novedades es que se reduce el tiempo
que debe mediar entre el enlace y la
petición de divorcio. Con la nueva ley, las
parejas pueden pedir la disolución del
matrimonio a partir de los tres meses de
casados.
El aumento de los
divorcios se produce de forma paralela a la
bajada de los matrimonios por la Iglesia.
Según los datos que maneja el Instituto
Balear de Estadística (Ibae), el número de
enlaces celebrados según el rito católico
han pasado de ser 2.965 en 1999 a 2.249 en
2004. O lo que es lo mismo, han caído un
24% en sólo seis años.
Este descenso
contrasta con el fuerte aumento que han
experimentado los matrimonios formalizados
de forma civil. Mientras las bodas
católicas bajaban un 24%, los matrimonios
civiles subían un 49% al pasar de 1.541 en
1999 a 2.305 en 2004.
Familia
tradicional
Además, los datos
recogidos durante 2004 por el Ibae
constatan que el número de matrimonios
civiles ha superado por primera vez la
cantidad de enlaces celebrados por la
Iglesia. Durante ese año se formalizaron
2.249 bodas religiosas y 2.305 enlaces
civiles. Hasta el momento, el número de
casamientos por la Iglesia había sido mayor
a la cantidad de matrimonios celebrados en
los Juzgados.
Por otra parte, el
número de familias tradicionales no deja de
bajar en Baleares. En sólo diez años, los
hogares compuestos por una pareja con hijos
han pasado de ser el 49% a sólo el 37%. Por
el contrario, las fórmulas alternativas de
convivencia cada vez tienen más peso en las
Islas: han aumentado de forma significativa
los hogares unipersonales -ya son el 24%-,
los monoparentales (10%) y la convivencia
bajo un mismo techo de personas sin
vínculos familiares.