J. M.
La figura de James Blake
crece de modo indesmayable. El neoyorquino
ha logrado desde agosto cuatro de los cinco
títulos de su carrera y lucirá desde hoy
con el nueve en la clasificación de
entradas, su mejor posición hasta la fecha.
«Nadal saca lo mejor de mí, porque también
jugué mi mejor tenis frente a él en el
Abierto de Estados Unidos», comentó en la
madrugada española del domingo, tras volver
a imponerse al jugador español (7-5 y 6-3),
esta vez en las semifinales de Indian
Wells.
Vencedor en New Haven,
Estocolmo, Sydney y Las Vegas, Blake, de 26
años, se ha convertido en un antídoto para
el número dos del mundo, que se aprestaba a
ofrecer revancha a Roger Federer, después
de vencerle hace dos semanas en la final de
Dubai.
«Ha estado muy agresivo. Juega
dentro de la pista y en los momentos
difíciles demostró gran confianza», admitió
el mallorquín, tras quedarse en el
penúltimo escalón en el primer Masters
Series de la temporada.
El método.
La fórmula no es sencilla. Sólo Arnaud
Clément, en las semifinales de Marsella,
había derrotado a Nadal este año, en el
torneo de su reaparición tras cuatro meses
lesionado. Blake derrocha agresividad y
ardides: castiga duro con la derecha, se va
a la red circunstancialmente, tira dejadas
y resta de cine.
Sucedió entonces, en
la tercera ronda del US Open, en su feudo
neoyorquino (6-4, 4-6, 6-3 y 6-1) y ha
vuelto a ocurrir ahora: el campeón de
Roland Garros circula con demasiada cautela
frente a un tipo muy veloz, dispuesto a
adelantarle incluso por la diestra. Le
quebró el servicio en tres ocasiones y sumó
21 golpes ganadores, contra los 17 de su
adversario.
«Es el tipo de tenista
ante quien debes saltar y aprovechar la
primera oportunidad. No puedes esperar dos,
tres o cuatro opciones en la disputa de un
punto. Si se lo consientes, pasa a la
ofensiva», analizó el vencedor, calificando
a Nadal como «un jugador increíble».
El español se había plantado entre
los cuatro mejores sin ceder un solo set y
tras colocar un rosco a Marcos
Baghdatis en el encuentro de cuartos (7-5 y
6-0). En cualquier caso, su arranque se
encuentra a la altura del ofrecido el
pasado año, cuando se hizo con los títulos
de Brasil y Acapulco. El sábado comienza
Cayo Vizcaíno, donde en 2005 cayó en cinco
sets en la final contra Federer tras
tenerle en el rincón.
Tras su
victoria ante el tenista manacorense, James
Blake chocó en la final contra un muro
llamado Federer. El suizo se hizo con el
título por tercer año consecutivo al
imponerse al jugador neoyorquino por 7-5,
6-3 y 6-0. Es el trigésimosexto torneo
(tercero del año) y el noveno Masters
Series en la carrera del actual número uno
del mundo.