L.A.T.
Ni frío ni caliente. La
jornada de ayer apenas supuso ninguna
variación sustancial en la situación del
Real Mallorca. Antes de su disputa, el
conjunto de Gregorio Manzano se hallaba a
un punto de distancia respecto a las zonas
de descenso y, una vez transcurrida la
jornada en su integridad, esa sigue siendo
la renta de que dispone el cuadro
bermellón.
De hecho, los resultados
de los adversarios igualmente inmersos en
la lucha por la salvación combinaron
marcadores extraordinariamente positivos
para el Mallorca como otros claramente
contraproducentes. En el primer bando hay
que situar la derrota del Málaga en La
Rosaleda ante el Zaragoza, que salvo
milagros de última hora reserva para el
equipo andaluz una de las plazas de
descenso. También se recibió con alegría en
el seno del conjunto bermellón la goleada
del Osasuna en Montjuic, que cortó de raíz
la tibia reacción del Espanyol, ahora dos
puntos por encima del Mallorca. Y, por
supuesto, aunque resultara más previsible,
la victoria del Barcelona en Anoeta ha
permitido que los bermellones superen a la
Real Sociedad en la clasificación, si bien
con idéntico número de puntos, 28.
En
cambio, la jornada también tuvo sus puntos
oscuros. El más llamativo, por inesperado,
fue el triunfo del Rácing en El Sardinero
frente a un desconcertante Valencia que
mordió el polvo en un estadio donde casi
todos los equipos visitantes habían logrado
puntuar. Asimismo, el Athletic se llevó los
tres puntos de su desplazamiento a Vigo y
se sitúa con un punto de ventaja sobre el
cuadro balear.