SANTIAGO SALAS DE VEGA
SEVILLA.-
Uno de los alicientes del choque de ayer
entre Sevilla y Mallorca era volver a ver
frente a frente a Javi Navarro y a Juan
Arango, protagonistas de aquella
desafortunada acción de la pasada temporada
en Son Moix que a punto estuvo de costarle
la vida al delantero venezolano y que, a su
vez, acarreó una dura sanción para el
central sevillista.
Pocos lances
compartieron ambos futbolistas en el
transcurso del partido, entre otras razones
porque Javi Navarro apenas permaneció 45
minutos sobre el campo. Tras el descanso,
su entrenador, Juande Ramos, decidió
sustituirle por su compañero Escudé después
de que el defensa valenciano se enzarzara
en un forcejeo con el mallorquinista Sergio
Ballesteros que le dejó en el dique
seco.
De hecho, durante las últimas
jornadas, Navarro está bebiendo de su
propia medicina. Los jugadores rivales se
están cebando en el sevillista, que un
partido tras otro está viendo en peligro su
integridad física. Así, en el choque
disputado en Mendizorroza ante el Alavés,
fue Bodipo quien, en un salto con el
central ilicitano, le propinó un codazo que
le abrió una enorme brecha en una ceja. El
delantero vitoriano era expulsado con roja
directa.
Contra el Lille, en el
partido de vuelta de la Copa UEFA jugado el
pasado miércoles, sería el mediapunta
francés Bodmer quien, en el forcejeo por un
balón aéreo, golpeó a Navarro en una acción
que también le costaría la expulsión. Javi
Navarro pudo seguir jugando sin problemas a
pesar del aparatoso golpe que sufrió. Dijo
entonces el central sevillista en tono de
resignación que los árbitros en Europa no
le conocen «tanto» y que así le juzgan con
«mayor objetividad».
Sin embargo, en
el partido de ayer ante el Mallorca, se iba
a escribir un nuevo capítulo del particular
'calvario' de Javi Navarro. El central
luchó con el mallorquinista Ballesteros en
una jugada a balón parado y recibió un
manotazo que le afectó la zona ocular. Más
tarde el informe médico reveló que el
capitán sevillista sufre una erosión en su
ojo izquierdo. Durante el día de hoy se le
someterá a diversas pruebas oftalmológicas
para determinar el alcance de la lesión.
Sea como sea, Navarro quedó aturdido y
mareado durante varios minutos y en el
descanso Juande Ramos prefirió sustituirle
por Escudé.
Por lo demás, el choque
entre Sevilla y Mallorca se caracterizó por
una exquisita deportividad. A pesar de la
intensidad con que se emplearon todos y
cada uno de los jugadores que
intervinieron, no hubo que lamentar
entradas duras ni percances importantes al
margen del ya referido forcejeo entre
Ballesteros y Javi Navarro. Respecto a
Arango, el venezolano vivió un encuentro
plácido y sin alteraciones.