La semana anterior estuvo marcada por
las multitudinarias quejas arbitrales por
las cuales el equipo fue perjudicado y
privado de sumar tres puntos. También
corrieron ríos de tinta lamentando que el
Mallorca, habiendo sido superior al
Villarreal, sólo hubiera podido sumar un
punto. Ayer, el conjunto bermellón volvió a
sumar uno pero ese uno tiene un valor
incalculable.
Posiblemente el grupo
de Manzano jugó sus peores 45 minutos desde
la llegada del técnico jiennense. El
Sevilla fue un auténtico vendaval que pasó
por encima de los jugadores bermellones,
pero la ley del fútbol dictó sentencia e
hizo bueno, una vez más, el dicho de que
«quien perdona, lo acaba pagando». Por eso,
el empate de ayer se puede catalogar como
un auténtico punto de oro. En una jornada
sin sobresaltos en la zona caliente, el
miedo a perder se ha instaurado entre los
participantes de la «Liga B» o sea de la
liga por no descender. El próximo partido
contra el Cádiz le servirá al Mallorca para
salir a flote o para pedir
oxígeno.
Dependiendo de su estado de
ánimo hoy Lunes, les hago una pregunta.
Tras abonarse al empate en estas últimas
jornadas, ¿el Mallorca que lleva tres
jornadas sin perder o tres jornadas sin
ganar? A partir de ahora, empieza lo bueno.
Hagan sus apuestas, señores.