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  Lunes, 20 de marzo de 2006 Actualizado a las 01:54
 

FUTBOL / Primera División
Prats rescata un punto

LAS DECISIVAS INTERVENCIONES DEL PORTERO MALLORQUIN IMPIDIERON LA VICTORIA DE UN SEVILLA QUE SE MOSTRO SUPERIOR - EL MALLORCA NUNCA SE RINDIO Y EN LA SEGUNDA PARTE EQUILIBRO EL MARCADOR CON UN TANTO DE OKUBO

  A D E M A S
 LAS CLAVES DEL PARTIDO / EL PORTERO Toni Prats salvó un punto
 LAS BANDAS El Sevilla jugó con extremos
 LAS SUSTITUCIONES Manzano jugó a ganador
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SEVILLA 1

MALLORCA 1



Arbitro: Pérez Burrull

Tarjetas amarillas: Jesús Navas, Adriano, Escudé, Prats, Pereyra, Nunes.

Tarjetas rojas: Ninguna.

Goles: 1-0, Saviola (min. 35); 1-1, Okubo (min. 70).

ANTONIO CEJAS RUBIO

SEVILLA.- El Sevilla, de nuevo presa de sus carencias. Fue mucho mejor que el rival, controló el partido casi siempre, pero volvió a evienciar una ineficacia ante el gol que ya parecía desterrada. Se le escapa la Champions League tras un empate injusto con un Mallorca ramplón en defensa que los hombres de Juande Ramos no tradujeron en el marcador.

Faltaba Kanouté pero Saviola se multiplicó como hacía tiempo que no se le veía y las bandas aglutinaron todo el juego de ataque de los sevillistas, con un Jesús Navas que no se cansó nunca de poner balones de gol que sus compañeros se afanaron en desaprovechar.

Pero se lesionó Javi Navarro, tras un manotazo del eternamente brusco Ballesteros, y un encuentro plácido como tenían hasta entonces los sevillistas se tornó en pesadilla porque la dupla que dispuso entonces Juande, Dragutinovic y Escudé, se encargó de dar vida al rival. El balcánico regaló toda la banda izquierda a Victor en el origen del empate balear, mientras que el francés, apto con el balón en los pies, nunca pudo contrarrestar la movilidad del japonés Okubo.

En los primeros 45 minutos, la mejor noticia para el Sevilla fue que no echó de menos al lesionado Kanouté. El francés, erigido en el estandarte ofensivo de los nervionenses, fue sustituido por un entonado Luis Fabiano que, no obstante, desperdició un clarísimo remate de cabeza a bocajarro a los 19 minutos; y, sobre todo, por Saviola. Castigado en la Copa de la UEFA, el argentino se entendió a la perfección con los extremos del Sevilla y generó muchas ocasiones de marcar. Pronto se llevó el primer susto el ex futbolista del Betis Prats. Tras el saque de una falta de Martí, Dragutinovic, completamente solo en el segunda palo, envió un remate de cabeza por encima del larguero (minuto 4).

Empezaron los de Juande haciéndose dueños del balón. Martí y Renato -mucho más entonado en las últimas jornadas-, ningunearon a sus pares, Pereyra y Basinas, más preocupados en la destrucción del juego sevillista que en la conexión con sus delanteros.

Y, como casi siempre, las bandas se convirtieron en dos auténticos filones. Adriano, hasta que le duraron las fuerzas, volvió loco a Cortés cada vez que apareció, mientras que Jesús Navas, en complicidad con Saviola, originó muchísimo fútbol. De sus botas nació el 1-0 obra del pibito. El canterano se escapó de su marcador y puso un balón medido para que el ex de River Plate sólo tuviera que desviar el balón y sorprender a Prats.

Este gol era la recompensa al buen fútbol de un Sevilla muy sobrio en todas sus líneas. Tras un tanto anulado a Saviola y un penalti de Fernando Navarro sobre el argentino que Pérez Burrull no quiso ver, el único susto de los visitantes en la primera parte llegó justo antes del 1-0. Arango, con un remate de cabeza de escuela, obligó a Palop a hacer un gran escorzo que evitó el tanto del Mallorca. Paradón que las gradas respondió con una cerrada oviación.

Ataque. Jonás era el único que parecía tener intenciones atacantes en los isleños. Arango y Pisculichi, los hombres de mayor calidad de los visitantes, eran superados por un Javi Navarro omnipresente.

El merodeo continuo de la portería rival volvió a ser una constante en la segunda parte por un Sevilla que, eso sí, bajó un poco la intensidad de su juego. Los de Gregorio Manzano, con el doble cambio de Okubo y Víctor y, sobre todo, con la lesión de Javi Navarro, respiraron y empezaron a aproximarse con más ganas que ideas sobre las inmediaciones de Palop.

Luis Fabiano se encargó de desaprovechar sendas asistencias de Jesús Navas y, a continuación, fue Saviola el que puso a prueba a Prats. En el rechace, Adriano se quedó a escasos centímetros de llegar a un balón que podría haber supuesto el 2-0 y la sentencia.

De la posible alegría en las gradas de Nervión, al mazazo. Víctor rentabilizó la lentitud de Dragutinovic para dejarle un balón de oro a Okubo, tras rechace defectuoso de Palop, que se convirtió en el 1-1.

De ahí al final, impotencia de un Sevilla que se volcó en busca de la victoria e impotencia de un Jesús Navas que se desesperó ante la inoperancia de sus compañeros en los mil y unos balones que puso en el área mallorquinista.

 
   
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