EDUARDO COLOM
CALVIA.- El área de
Servicios Sociales del Ayuntamiento de
Calvià atendió a lo largo de 2005 25 casos
de absentismo escolar. Practicamente el
doble que el año anterior, en el transcurso
del cual se trataron 13 expedientes
problemáticos.
Del total de
intervenciones efectuadas, según recogen
los informes técnicos del departamento, 14
casos fueron solucionados. Es decir, la
mitad de niños que tenían este problema
volvieron a acudir de forma regular a sus
clases en los diferentes centros del
municipio. Lo que no ha trascendido es el
nombre de los diferentes colegios o
institutos donde se ha registrado esta
problemática. Aunque a la luz de las
estadísticas, las zonas más conflictivas en
este sentido son Palmanova, Son Ferrer y
Santa Ponça.
El equipo que conforma
el área de Familia, Infancia y Juventud del
Consistorio -que es quien se ocupa de estos
problemas- está formado por tres
trabajadores sociales, tres educadores
sociales y dos psicólogos. Los mismos ocho
especialistas que prestaron sus servicios
durante 2004.
Pese a que la cifra
visible de absentisimo se ha
duplicado en doce meses teniendo la misma
gente trabajando en este campo, los
responsables municipales aseguran que no es
motivo de alarma. Primero porque el dato,
aunque nunca despreciable, sí continúa
siendo relativamente bajo. Y segundo,
defienden, porque los protocolos y la
infraestructura de actuación se ha ido
consolidando, con lo que es más fácil que
se detecten y se traten estas situaciones.
Y por tanto más problable que se trabaje
sobre ellas.
Teresa Martorell,
teniente de alcalde de Asuntos Sociales,
explicaba al hilo de los informes que buena
parte de los casos de absentismo escolar no
son sólo un problema de actitud de los
chicos. Suelen ser un indicio de algún tipo
de anomalía en las relaciones familiares o,
cuando menos, en las relaciones
paterno-filiales. Además, las falta de
asistencia a las aulas generalmente está
acompañada de otros desarreglos como falta
de higiene, precariedad de material,
etc.
De ahí que no pueda entenderse
la acción contra el absentismo sin la
acción integral en el núcleo familiar.
Muchas veces se detecta una estructura
familiar con dificultades sociales y
económicas y carencias afectivas. En este
sentido, se han desarrollado ciclos de
prevención y educación familiar en los que
han intervenido una treintena de familias y
los 11 centros de educación
primaria.
La labor del equipo de
Familia se complementa con la de los
llamados educadores de calle y los policías
tutores. Un policía de paisano que realiza
tareas de concienciación y vigilancia entre
la población juvenil.
Aunque cree
que el absentismo está en términos
generales «controlado», Martorell es
consciente de que hay casos a los que no
llegan. Bien porque no se denuncia bien
porque los colectivos implicados no asumen
la responsabilidad que deberían asumir en
un escenario ideal. «Si todos los
colectivos implicados: comunidad docente,
otras administraciones y familias pusieran
más de su parte, el absentismo sería algo
anecdótico», sostiene.