RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.- El
encarecimiento del precio por retirar
escombros de obras está provocando la
proliferación de cientos de vertederos
ilegales e incontrolados en numerosas
fincas rústicas así como en solares del
municipio de Manacor.
La mayoría de
promotores particulares, pequeñas empresas
de construcción y diversas promotoras que
ya tenían el presupuesto entregado -antes
de que se exigiera su retirada en
contenedores de obra- los están depositando
en fincas rústicas sin vallar, solares del
extrarradio, zonas forestales de poco
tránsito, fincas públicas y espacios al
aire libre que muestran abandono y poca
vigilancia de sus propietarios. De esta
manera se ahorran costes, al tener que
pagar sólo el transporte. Algo que está
haciendo que montones de escombros se
acumulen en lugares que no pertenecen a la
estación de transferencia y
reciclaje.
El servicio de retirada de
contenedores de obras supone a cada vecino
que lo utiliza entre 40 y 55 euros la
tonelada. Y un recipiente homologado de 15
toneladas cuesta en la actualidad entre 600
euros y 825 por viaje. Así, si la
demolición del inmueble emplea varios
contenedores la obra se encarece ya que el
coste medio por retirada de los escombros
procedentes de una obra supone
habitualmente el desembolso de unos 6.000
euros al necesitarse el servicio entre 8 y
10 veces.
Por ello, las grandes
construcciones necesitan de miles de euros
sólo para retirar los escombros ya que
cuando se construye en un solar sin
edificación alguna se cobra toda la
retirada de la tierra y piedras procedente
de la excavación. Y en caso de demoliciones
se consideran escombros de obra (ladrillos,
marés, muebles, utensilios de cocina, vigas
de cualquier material, objetos voluminosos,
etc).
Van por libre
De
ahí que 8 de cada 10 vecinos que construyen
en zonas rústicas, se nieguen a pagar la
retirada del material procedente de sus
obras, y por eso no solicitan los servicios
de las empresas de contenedores, buscando
en la parcela un lugar discreto para
esconder el material procedente de la
reforma o demolición.
En los últimos
meses los permisos de obra menor para poder
cerrar fincas y vallar los accesos más
visibles han aumentado considerablemente,
ya que muchos vecinos cuando han observado
que en su propiedad proliferan los vertidos
(sin ningún tipo de permiso de nadie para
su ilegal depósito) quieren impedir a toda
costa que el vertedero alcance grandes
dimensiones en pocas semanas.
Habitualmente se pagaba el
transporte y no por dónde se depositaba.
Sin embargo, la promulgación de las
normativas y leyes insulares, que tienen
como fin la recuperación del material de
obras y llevarlo a estaciones de
transferencia, ha hecho cambiar el
procedimiento, repercutiendo en el gasto de
final de la obra.
Ahora, decenas de
vecinos piden inspecciones para evitar que
la proliferación de vertederos
incontrolados de material de obras en los
solares y zonas verdes.