M. A. RUIZ
PALMA.- Si no se cruzan
nuevos contratiempos en su camino, la
consellera de Salud, Aina Castillo, podrá
cumplir su compromiso de empezar las obras
del nuevo hospital de referencia Son Dureta
II antes del verano.
La ponencia
técnica de la Comisión Balear de Medio
Ambiente dio ayer su visto bueno a la
recalificación de los terrenos de Son
Espases para acoger el proyecto, tras
analizar la documentación adicional
remitida por el Ayuntamiento de Palma.
Salvo sorpresas de última hora, el acuerdo
adoptado ayer será ratificado el martes por
el Pleno de la Comisión, integrado por 25
miembros, antes de devolver el expediente
al Consell de Mallorca para su aprobación
definitiva.
El pasado mes de febrero,
la Comisión de Medio Ambiente dejó el
expediente sobre la mesa y reclamó al
Ayuntamiento que le remitiera el estudio de
impacto ambiental de cada una de los
posibles emplazamientos que Cort y el
Govern barajaron para construir el
hospital, antes de decidirse por la finca
de Son Espases, próxima al Monasterio de La
Real. Además, exigió un informe de la
Conselleria de Salud para justificar la
necesidad de construir un nuevo hospital en
vez de reformar el actual Son Dureta.
La acequia
Un hecho que
el Consell de Mallorca aprovechó para
anunciar a los cuatro vientos que el
proyecto del hospital había quedado
paralizado. Ahora, tras verificar la nueva
documentación, los técnicos no han
planteado objeciones a la recalificación de
los terrenos, por lo que en principio no
debe haber inconveniente para completar el
trámite la próxima semana en el Pleno. La
ponencia técnica cuenta con representantes
del Govern, la Delegación del Gobierno y
los tres consells insulars.
Pero no
es el final de la farragosa tramitación que
ha de seguir el proyecto antes de colocar
la primera piedra del hospital. El
expediente será remitido luego a la
Comisión Insular de urbanismo,
dependendiente del Consell de Mallorca,
para su aprobación definitiva.
La
recalificación de los terrenos ya recibió
el pasado día 3 el visto bueno de la
Comisión Insular de Patrimonio con el voto
favorable de PP y Unió Mallorquina,
mientras que votaron en contra todos los
grupos de la oposición: PSOE, PSM y
Esquerra Unida-Els Verds.
También
plantearon objeciones tanto la asociación
ARCA como el Colegio de Arqueólogos. La
Comisión de Patrimonio impuso una condición
a la ejecución del proyecto: debe
preservarse la acequia árabe d'en Baster,
protegida como Bien de Interés Cultural
(BIC). Paradójicamente, se trata de la
misma acequia que atraviesa la finca Can
Domenge, que el Consell ha puesto a la
venta para construir viviendas, sin haber
incluido ninguna prescripción al respecto
en el concurso público ni informar a las
empresas interesadas sobre la existencia de
esta pieza del patrimonio protegida. Esta
canalización árabe, que abastece a Palma
ininterrumpidamente desde 1229, parte en
dos la finca de 52.200 metros cuadrados que
se extiende entre el Camí de Jesús y la
calle General Riera.