ricardo
fernandez
EIVISSA.- Unas dos
horas antes de suicidarse mediante la
ingesta de cerveza y somníferos, Helen K.
Zimmerman, de 57 años, y su compañero
sentimental Werner Zimmerman, de 40,
asfixiaron a su hijo J.M. Zimmerman, de tan
sólo 12 años, con un delgado cable de
acero.
Según fuentes cercanas a la
investigación, el cuerpo del pequeño
llevaba puesta una mascarilla de médico y
una bolsa alrededor de la cabeza que
finalmente quedó perfectamente atada con el
cable enroscado a su cuello con el que
finalmente acabaron con la vida del hijo de
Helen.
Los agentes que encontraron
los cuerpos tras ser alertados por un amigo
de la víctima, también encontraron un
cuchillo de cocina al lado del cuerpo del
pequeño, que finalmente no tuvieron que
utilizar para acabar con su vida.
Al
lado de los cuerpos sin vida de la pareja,
que también llevaban una bolsa atada a la
cabeza, los agentes localizaron restos de
envases de cerveza y numerosos paquetes con
pastillas, posiblemente somníferos, en
lotes de diez que ambos consumieron para
preparar su cóctel mortal.
Según los
primeros datos de la investigación se
descarta que uno de los miembros de la
pareja matara al otro ya que, excepto en el
niño, no había signos de violencia. De
hecho, la mujer se encontraba perfectamente
maquillada, según las mismas
fuentes.
Durante toda la jornada de
ayer decenas de vecinos se pasaron por el
inmueble tras conocer la noticia, mientras
la Clínica Forense de Eivissa confirmaba
las tesis de los agentes. La jueza
sustituta del Juzgado de Instrucción número
uno de Eivissa se hizo cargo del
caso.
«Eran una familia que no se
relacionaba con nadie», señaló una vecina
de la calle Emili Pou de La
Marina.
Cónsul
alemán
Los tres llegaron a la
isla hace aproximadamente año y medio.
Ninguno de ellos realizaba una actividad
laboral conocida pero disponían de bastante
dinero. Según fuentes cercanas a la
investigación en el domicilio también se
encontró una importante cantidad de
dinero.
El Cuerpo Nacional de
Policía ha comenzado a investigar el gasto
de alrededor de 145.000 euros que la pareja
había gastado en los últimos tres meses, de
acuerdo con la documentación bancaria
encontrada en la casa.
Los agentes
interrogaron ayer al amigo de la familia
que alertó de lo ocurrido, así como mantuvo
contactos con el cónsul alemán que trataba
de localizar al resto de
familiares.
Los agentes confirmaron
que el niño no estaba escolarizado en
ningún colegio de Eivissa, pero se
investigaba si realizaba estudios en una
escuela privada de Sant Carles para jóvenes
extranjeros.
Un comerciante de la
zona que acostumbraba a verlos desayunando
en una cafetería del barrio de La Marina
destacó que nunca se habían oído ni gritos
ni discusiones en el domicilio. «Eran muy
reservados», sentenció.