El Mallorca, pese a no realizar un buen
partido, empató con el Villarreal en un
encuentro en el que mereció la victoria y
que sólo la mala actuación del colegiado
impidió al conjunto de Manzano sumar los
tres puntos. El conjunto mallorquinista
realizó una primera parte soporífera, pero
en el segundo tiempo fue capaz de llevar la
iniciativa y de crear ocasiones de gol,
pero la lamentable actuación de Ramírez
Domínguez, que dejó sin señalizar dos
penaltis sobre Arango y Pisculichi, impidió
la victoria rojilla.
El conjunto de
Manzano se adelantó en el marcador en el
primer minuto de partido. Una falta
lateral, perfectamente ejecutada por
Pisculichi desde el lado izquierdo,
permitió a Pereyra, de un certero cabezazo,
adelantar a su equipo en el marcador. Este
gol parecía que iba a encorajinar a los
hombres de Manzano, pero la realidad fue
que los jugadores rojillos realizaron una
primera parte muy mala y que estuvieron a
expensas de un flojo Villarreal.
El
partido era lento, sin ritmo, sin que
ningún equipo fuera capaz de imprimir
velocidad al juego. El conjunto de
Pellegrini manejaba el balón, pero sin
crear peligro sobre la portería de Prats.
En la única aproximación al área rojilla,
el conjunto de la Plana se aprovechó de dos
errores importantes de los laterales del
Mallorca para empatar el partido. Font
intentaba efectuar una pared con Riquelme
para superar a Tuni en la banda izquierda
mallorquinista. Navarro salió a presionar
al argentino, dejando desguarnecida su
banda. El ex del Barça llegó tarde a la
presión, lo que permitió al argentino
habilitar a Font detrás de la retaguardia
rojilla, penetrar por la banda y asistir a
José Mari para que batiera la meta rojilla.
En esta jugada, Navarro debía haberse
quedado en su posición, no tenía que haber
salido a presionar a Riquelme, puesto que
Font se hubiera encontrado con cuatro
defensas colocados delante de él y no
hubiera podido crear peligro, mientras que
saliendo a apretar permitió que se
desbordara a toda la línea
defensiva.
Cuando Font desbordó por
banda y se aprestó a centrar hacia el área
rojilla, se produjo el error de Cortés.
Cuando iba a producirse el centro, el
extremeño debía haber ajustado la marca de
José Mari y sólo tenía que preocuparse de
impedirle el remate. Lo único que no podía
hacer era centrar su atención en el balón,
perder de vista al atacante y permitir al
ex del Atlético de Madrid que se le
anticipara y rematara de forma franca sobre
la portería de Prats. El defensa debe
centrar su atención en el delantero y tener
claro que si el atacante no se le anticipa
es imposible que meta gol.
El
Villarreal disputó uno de sus partidos más
flojos de la temporada. Después de haberse
clasificado para los cuartos de final de la
Liga de Campeones, los amarillos acusaron
el desgaste físico y mental de la
competición europea y no lograron en ningún
momento meterse dentro del encuentro. Sus
dos grandes estrellas, Riquelme y Forlán,
cerebro del equipo y goleador, tuvieron una
presencia testimonial en Son Moix, lo que
influyó notablemente en que el conjunto
castellonense fuera un equipo aburrido y
desconocido. La única lectura positiva para
el Villarreal es que el poso de gran equipo
consiguió que los amarillos se marcharan de
Palma con un punto, un buen botín para un
partido en el que el conjunto de Pellegrini
sólo tiró una vez a puerta... y marcó un
gol.