Las energías renovables han surgido como
la única alternativa posible a los
combustibles que hoy en día utilizamos para
obtener electricidad y calor. El petróleo,
el carbón mineral y el gas natural son
recursos finitos que algún día se agotarán
y que contaminan. Sin embargo, existen
energías que tienen una fuente
prácticamente inagotable y cuyo
aprovechamiento tiene menores impactos
ambientales. He aquí un resumen de las
características básicas de algunas de
ellas.
Energía solar. Se puede
aprovechar tanto para calentar agua como
para obtener electricidad. La conversión de
la energía solar en calor se logra mediante
placas de metal que se exponen al sol y
alcanzan temperaturas de hasta 500 grados.
El agua a calentar se pone en contacto
térmico con esta superficie y mediante el
proceso físico de transferencia de calor,
aumenta su temperatura. Finalmente, el agua
se almacena en un tanque térmicamente
aislado. También se puede obtener
electricidad a través de celdas
fotovoltaicas, que actualmente se utilizan
en muchos aparatos pequeños, como relojes y
calculadoras. Cuando la luz solar incide
sobre la celda de silicio, este elemento
pierde electrones, que crean una diferencia
de potencial entre los dos polos de la
celda. Cuando ambos polos son conectados a
un conductor, se genera una corriente de
electricidad.
Energía eólica. Se
obtiene a partir de un molino de viento,
también llamado aerogenerador. Cuando sopla
el aire, hace girar las aspas, las cuales
están sujetas a un eje. El eje gira dentro
de una caja de transmisión, que mediante
engranajes aumenta la velocidad giratoria y
mueve un generador de electricidad.
Biomasa. Este sistema consiste en muchos
países en utilizar la caña de azúcar u
otros cultivos y convertir sus azúcares en
combustibles líquidos. Sin embargo, en
otros lugares se aprovecha con la misma
finalidad la basura orgánica. Estos
residuos desprenden un gas que después de
tratarse y a través de un sistema de
combuistión genera vapor, a través del cual
se obtiene energía.