I.R.
La alcaldesa de Palma,
Catalina Cirer, afirmó ayer a este diario
que ve «muy complicado» que el proyecto de
las torres de Vicente Grande para el
Estadio de Son Moix salga adelante.
Unas declaraciones, en línea, con lo
afirmado desde la Concejalía de Urbanismo
desde que el mes de noviembre este
periódico desvalese las intenciones del
presidente del RCD Mallorca para construir
un rascacielos en los terrenos municipales
colindantes al estadio bermellón.
Desde esa fecha, y hasta el día de
ayer, Grande ha estado jugando al gato y al
ratón con este proyecto ya que, en
principio, se hablaba de una sola torre de
más de 30 alturas; después de entre 3 y 4
de similares medidas y, al final, el
proyecto realizado por el despacho de
Lamela es de tres. Una de ellas de 40
metros, y dos más de 30 y 20 metros
respectivamente.
Para Cirer que ayer
conoció el proyecto, «este no se ajusta al
Plan General y además se ejecuta en un
terreno que no es de un particular sino de
todos los ciudadanos de Palma», dijo.
«No podemos regalar un terreno que
es de todos los palmesanos a un ciudadano»,
afirmó, en consecuencia la primera edil de
Cort. Pero a esto la alcaldesa de Palma
añadió un argumento sobre el que este
diario ya avanzó la complicación que
supondría para dar salida al proyecto: los
terrenos de Son Moix fueron expropiados por
Cort para uso deportivo con motivon de la
Universiada Palma 1999 y si son utilizados
para otros fines, sus propuietarios podrían
exigir su reversión.
«Nos podrían
pedir la devolución», anotó la primera edil
quien agregó que «no podemos plantearnos
que esto pueda ocurrir», dijo. Por ello
para Cirer el proyecto de Grande no es que
sea inviable, pero sí «de muy complicada
tramitación», reiteró.