LORENZO MARINA
PALMA.- «¡Qué haces
con un negro!», «¡Te vamos a llevar a
Argelia!». Toda una serie de amenazas las
tuvo que padecer una menor a manos de su
padre y de su hermano. Los dos son
musulmanes españoles, aunque el padre nació
en Argelia. Las vejaciones se hicieron
extensivas tanto a la adolescente como a su
madre.
La presión de padre e hijo fue
tal que obligaron a la adolescente a que
verificase su virginidad. Los dos llevaron
a la fuerza a la menor hasta Son Dureta
para que fuera sometida a una exploración
ginecológica. El objetivo es que fuera
determinada su virginidad. Finalmente, la
exploración resultó negativa: la menor
seguía siendo virgen.
Previamente, el
padre y el hermano de la víctima propinaron
toda una serie de malos tratos físicos y
psíquicos a la menor. Otro tanto recibió la
madre de la adolescente al tratar de
interceder por ella.
Las vejaciones
del padre y el hemano se habían convertido
en una constante. No obstante, las amenazas
fueron en aumento cuando se percataron de
que la adolescente había entablado amistad
con un chico negro.
A partir de este
instante, las amenazas se intercalaron con
mensajes de contenido inequívocamente
racista. «¡Eres una puta, qué haces con un
negro!».
Amenazas
Las
amenazas fueron subiendo enteros. Hasta el
punto de que consiguieron amedrentar a la
madre y, sobre todo, a la hija. Finalmente,
ambas accedieron a que la hija fuera
explorada ginecológicamente. Las
explicaciones de la adolescente de que no
había sido mantenido relaciones sexuales no
les convenció en absoluto.
Toda vez
que la exploración de la adolescente
resultó negativa, la madre e hija montaron
en cólera ante la presión y el maltrato al
que habían sido sometidas en los últimos
días.
La discusión entre madre e hija
frente al padre y su hijo se entabló justo
a la salida de Son Dureta. En la misma
calle Andrea Doria. La discusión fue
subiendo enteros. De hecho, ni siquiera la
certificación de los facultativos de que la
adolescente seguía siendo virgen logró
retraer a los varones de la familia. En la
misma vía pública prosiguieron con los
malos tratos.
La enésima agresión no
pasó desapercibida. Una patrulla de agentes
del Cuerpo Nacional de Policía detuvo a los
dos agresores como presuntos autores de un
delito de malos tratos en el ámbito
familiar. El padre Alí B.D., de 50 años,
tiene nacionalidad española aunque es
originario de Argelia. En cambio, su hijo
Ismael B.N., de 20 años, es español y
nacido en España. Tanto uno como otro
dieron buena prueba de sus ideas
integristas y de su concepción
ultramachista del trato a la
mujer.
Además, a pesar de contar con
la nacionalidad española, ni el padre ni el
hijo demostraron tener asumida ni la
legislación española ni la Constitución. No
sólo no toleraron que la hija decidiera
salir con un chico. El hecho de que su más
estrecho amigo fuera de raza negra exasperó
aún más si cabe al padre y al hijo. Su
atávica educación religiosa no concebía que
la menor se relacionara con alguien de otra
raza.
Buena prueba de las ideas
integristas era la amenaza continua que
repetían una y otra vez para tratar de
reconducir, a su modo, a la joven
adolescente: mandarla de vuelta a
Argelia.
'Infierno'
La
vida de la adolescente y la de su madre se
había convertido en un infierno. Desde que
el padre y el hermano de la víctima se
enteraron de que la adolescente salía
habitualmente con un negro. Su actitud se
convirtió en completamente
reaccionaria.
Alí había conseguido la
nacionalidad española. A pesar de ello, su
comportamiento se opuso frontalmente a la
Constitución Española que había llegado a
jurar. Los derechos de la mujer no los
respetaba. También practicaba la
discriminación por motivos de raza. Algo
que había logrado inculcar a su hijo
primogénito para que atacara a su
hermana.