Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Jueves, 2 de marzo de 2006 Actualizado a las 00:42
 

INMIGRACION/
Más de 1.000 inmigrantes acuden a la Fiesta de la Concordia donde se integran a través del fútbol

Ocho equipos procedentes de diferentes países y comunidades españolas hacen del balón una unión / Los políticos del PP hacen de cocineros y camareros, mientras que el PSOE fue la ausencia más sonada


MIREYA ROURA

MAÓ.-Todavía con los efluvios del asado argentino en el aire, y con la barriga llena, Emerson hace girar el balón en el aire. Vive el fútbol. Tiene 9 años, el pelo negro como el carbón y una sonrisa alineada que atraviesa su faz oscura. Quiere que en la foto salga la bandera de su país, Bolivia, y levanta una copa, el tercer premio de la jornada, con orgullo y osadía. Los niños ecuatorianos se acercan. Se corta el aire. «Eh Emerson, a ver cuándo nos vais a ganar en el cole», le reta el cabecilla de la banda. Se llama casi como su rival: Jefferson. «Yo soy de Quito. Ecuador. Voy a La Salle. Y siempre ganamos», deja ir a la vez que se aleja del grupo seguido por sus secuaces.

Emerson, Jefferson. Son niños. Llevan dentro su país de origen, aunque a penas lo conocen. Pero su inocencia les hace inconscientes de lo que tuvieron que luchar sus padres para salir de la pobreza. Éstos, eligieron un lugar tranquilo, Menorca, para emplearse en la construcción. Normalmente, sus relaciones se restringen a lo que eran sus fronteras.

Pero ayer, el campo de la Unión Deportiva de Maó se tiñó de diversidad. Brasileños, ecuatorianos, marroquíes, bolivianos, argentinos, ingleses y asturianos... En total, más de mil personas acudieron a la fiesta de la Concordia. Apoyada por el Govern, y organizada por la ONG Arca, el evento tenía el objetivo de que los inmigrantes sintieran el Día de las Balears como suyo.

El fútbol como integrador

El balón de fútbol es el elemento integrador. En total, 8 equipos rivalizan en la Champion menorquina. El césped verde se vuelve multicolor, como las camisetas de sus jugadores que utilizan sólo medio campo. El mayor goleador, Emiliano Gómez, un argentino que ha pasado siete de sus 28 años en Menorca, acaba colocando cinco goles en la portería del contrario. «Xerro menorquín, valencià, català. De tot», ironiza.

Era chofer en la provincia de Córdoba, cuando la mala coyuntura del país le hizo salir, con papeles en mano, de la Argentina. Se desenvuelve bien. Tanto que ya se ha hecho con una casa, un hijo menorquín de cinco años y no echa en falta el dulce de leche. «Son necesarias iniciativas como ésta, sobretodo para los jóvenes. En Menorca hacen falta», esgrime sin titubear.

Argentina acaba haciéndose con la Champion con un dos a cero frente a Ecuador. Juan Manuel Gómez, Director general de inmigración, entrega el trofeo al país de Maradona. Quizás si hubiera jugado Brasil, el himno ganador no hubiera sonado igual. «Cuando nos enteramos del torneo, ya no había plazas», dice al que llaman Veredi para abreviar su nombre: Verediano. Sus rasgos son ronaldiñanos. Cara afilada, dientes largos y ojos saltones. él y sus compañeros, todos trabajadores de la construcción, llegaron hace un año. Tiene un equipo de fútbol brasileño y suelen jugar campeonatos. Pero, lejos de los tópicos, el fútbol tampoco les saca de sus casillas. «La gente en Brasil no nace con una pelota», sentencia Veredi.

«Ha sido un trabajo de titanes. Esto es como un embrión. Buscamos que en el Día de Ecuador, por ejemplo, los ecuatorianos inviten a sus vecinos y la inversa. No es fácil organizar el torneo. Este año hemos sido 8, el año que viene seremos 10», dice Pedro Orfila, el artífice del evento. Y es que se han calculado hasta 1.000 raciones multiculturales. Cada una lleva una chuleta de cerdo, chorizo criollo, un pinchito y una hamburguesa, con un menú especial para los islámicos quien pusieron los postres típicos marroquíes.

Cocinan los políticos

El ambiente es distendido. Esta vez los políticos ejercen de cocineros y sirven a los inmigrantes. El senador y portavoz del Consell, Pepe Seguí, maneja bien el tema salchichas, mientras que el presidente del PP en Menorca, Juan Manuel Lafuente, distribuye las bandejas repletas por las mesas.

Mucho PP, pero nadie del PSOE. Fue la ausencia más sonada. Pese al millar de personas allí congregadas, ni Joana Barceló, presidenta del Consell, ni Arturo Bagur, alcalde de Maó, se acercaron a olisquear la carne. «Me extraña mucho que no hayan venido. No sólo no han venido sino que no han enviado a ningún delegado. El único que se ha excusado ha sido Javier Tejero [delegado del Gobierno]. Me duele mucho. Porque ahora no estamos haciendo política», dice Orfila.

«Estamos aquí por culpa de Lucio Gutiérrez», afirma Gonzalo Tituaña. Se refería al golpista que acabó derrocando al presidente electo de Ecuador tras pasar por prisión y erigirse como populista. «Creo que Evo Morales, en Bolivia, es un presidente que sale del pueblo. Sabe de la pobreza, de los orígenes. Pero ahora tiene que demostrar que lo hará bien», dice Tiruaña en referencia al país vecino.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad