En una comunidad turística como la
balear el censo oficial de viviendas vacías
es casi imposible de calibrar ya que muchos
inmuebles sólo se ocupan en los meses de
verano y el resto del año permanecen
cerrados.
Desde la oposición algunos
grupos políticos, como el de EU/EV, que
lidera su portavoz, Eberhard Grosske, ha
propuesto gravar el Impuesto de Bienes
Inmuebles (IBI) de hasta el 50% a los
propietarios de viviendas vacías. Una
propuesta que hastan ahora Cort no se ha
decidido a aplicar pese a que se trata de
una fórmula que, socialmente, muchos
sectores verían con buenos ojos por la
finalidad social que esconde la
medida.
Según los cálculos que en su
día se hicieron desde la coalición
rojiverde el Ayuntamiento de Palma
podría tener unos ingresos de 4,7 millones
de euros. Un montante, ciertamente
atractivo para las arcas municipales, que,
entre otras cosas, permitiría incrementar
hasta por 10 las subvenciones al alquiler
para situarlas en los 1,8 millones. Pero
hay más: con el dinero obtenido por este
gravamen, según las cuentas que ayer se
hacían en esta formación, habría casi 2,2
millones para adquirir viviendas
complementarias a las otras instituciones.
La propuesta de EU no es
descabellada, ya que, por ejemplo, el
Ayuntamiento de Calvià la adoptó en 2003
cuando con los votos a favor del PSOE y del
PP corroboró la adecuación de las
ordenanzas reguladoras de los impuestos
municipales a la modificación de la Ley de
Haciendas Locales aprobada en diciembre de
ese año por el Gobierno.