EL MUNDO
PALMA.- El Juzgado de
Instrucción número 6 de Palma ha rebajado
la fianza impuesta al periodista Antonio
Alemany por criticar a Pedro Serra hasta
dejarla en una décima parte. El magistrado
Miquel Florit impuso a instancias del
editor al director de Opinión de EL
MUNDO/El Día de Baleares una de las fianzas
más altas de la historia del periodismo
español: 561.260 euros. La decisión
coincidió con la operación quirúrgica a
vida o muerte de Alemany.
Florit
acordó sentar en el banquillo de los
acusados al periodista por un posible
delito de injurias y exigirle la mencionada
cantidad para hacer frente a una posible
sentencia condenatoria.
Poco después
de imponer la multimillonaria fianza,
Florit ha echado marcha atrás.
La
estrategia del editor
«Apreciando
que la cantidad solicitada como excesiva»,
el juez ha decidido «cifrarla en la más
proporcionada de 56.126 euros (la décima
parte de la anteriormente señalada), que se
estima suficiente para asegurar las
posibles resultas del juicio oral en la
presente causa».
La querella
interpuesta contra Alemany forma parte de
la estrategia judicial emprendida por Serra
para intentar silenciar a este diario. EL
MUNDO/El Día de Baleares ha revelado
durante los últimos años, entre otros
escándalos protagonizados por el dueño del
diario Ultima Hora el del Museo Es
Baluard y el pelotazo urbanístico de
Son Massot. Lejos de desmentir las
informaciones publicadas por este diario,
el editor ha decidido acudir a los
tribunales e interponer una batería de
denuncias. La misma estrategia ha empleado
con el Diario de Mallorca por el
mismo motivo.
Después de tentar sin
éxito a varios prestigiosos abogados de
Palma, Serra decidió recurrir, en el caso
de EL MUNDO/El Día de Baleares al abogado
Eduardo Valdivia Santandreu. En lo que
respecta a las denuncias armadas por
Valdivia, dos de ellas ya han sido
archivadas. La primera, una querella
criminal, contra el redactor Esteban
Urreiztieta. Serra, su vicepresidente,
Sebastián Ginart, y Valdivia, le imputaron
un delito de calumnias por informar sobre
el caso de las facturas falsas que ambos
protagonizaron a principios de la década de
los noventa. La querella no sólo fue
archivada sino que, algo absolutamente
infrecuente en una fase de instrucción, el
juez le impuso las costas al dúo
Serra-Ginart.