El jefe de prensa de la Delegación del
Gobierno también actúa de francotirador
contra los constructores, de quienes dice
que le dan muchos votos a Matas y, «sobre
todo, mucha alegría al bolsillo». «No me
consta que ningún constructor le esté
alegrando el bolsillo a ningún político»,
replicó ayer indignado el presidente de la
Asociación de Constructores de Baleares,
Sebastián Pastor, «me parece de muy mal
gusto esa afirmación». Pastor se lamentó de
que determinados sectores de la sociedad
estén criminalizando la actividad de los
constructores.
«Ya estamos
acostumbrados a estas descalificaciones»,
indicó el presidente de la asociación
patronal, «se intenta echar abajo nuestra
labor acusándonos de destruir el paisaje,
cuando en realidad nosotros no decidimos
dónde se puede construir ni podemos cemento
donde no está permitido». Pastor defendió
la labor de este gremio que «da un servicio
a la sociedad: construimos naves
industriales para que pueda haber actividad
económica, escuelas, hospitales, autopistas
y viviendas para la población».