JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Los
alumnos de 3, 4 y 5 años del Colegio Santa
Isabel serán trasladados a un bloque de
aulas nuevo del cercano Colegio de Santa
Mónica. Los alumnos de 6, 7, 8, 9 10 y 11
años, irán a las instalaciones para
deportistas de alto rendimiento, en el
complejo de la Escuela de Vela Calanova, en
la barriada de San Agustín.
Tras
varias semanas de exámenes de informes y de
reuniones con los afectados y los técnicos,
el conseller de Educación, Francesc Fiol,
pudo tomar ayer una decisión que permitirá
solventar la 'crisis' suscitada por los
temblores que amenazan la tranquilidad de
niños, profesores y padres.
El
Colegio Santa Isabel temblaba hace ya casi
tres semanas, por segunda vez en dos meses,
supuestamente a consecuencia de las
cercanas obras de soterramiento de las vías
del tren, aunque tampoco se ha obviado
durante estos días que el inmueble,
construido hace ya 60 años, tiembla con
frecuencia, sobre todo cuando pasa el
tren.
Ante el temor de los padres a
una tragedia y pese a que los informes
técnicos aseguraban que no había peligro
real, aunque se hacía aconsejable un
refuerzo de la estructura, la Conselleria
decidió la semana pasada que lo mejor sería
desalojar el colegio para realizar las
obras.
Durante los últimos días se ha
investigado cómo hacerlo. La primera opción
fue dispersar a los niños en colegios de la
zona. Sin embargo, no se descartó intentar
complacer la principal reivindicación de
los padres que pasaba precisamente por
mantener a los niños reunidos en un centro
alternativo.
El problema es que
colegios vacíos esperando 325 alumnos de 3
a 12 años no hay muchos. Finalmente se ha
dado con una solución intermedia: los de
Infantil se quedan en el barrio, con sus
profesores y equipo docente, un bloque de
aulas del cercano colegio de Santa Mónica,
prácticamente por estrenar.
Los
alumnos de Primaria, de 6 a 12 años, serán
trasladados a Calanova. El centro en el que
viven los deportistas de élite de Baleares
a los que se facilita un programa de
estudios en institutos de Mallorca con un
programa de entrenamiento de alto
rendimiento, habitan un complejo donde
caben los niños del Santa
Isabel.
12 aulas y
estancias
Rafael Bosch, director
general de Planificación y Centros de la
Conselleria de Educación, informaba ayer
que el complejo cuenta con 12 aulas y
varias estancias habitables como tal,
además de comedor, campos deportivos
adecuados y espacios para
aparcamiento.
Dada la lejanía del
centro respecto a la barriada, un servicio
diario y gratuito de autobús escolar
recogerá a los niños cada mañana y los
llevará hasta Calanova. Luego los devolverá
a Palma, dejándolos junto una de las
puertas del Santa Mónica, por donde saldrán
los más pequeños del Santa
Isabel.
Esta coordinación se lleva a
cabo con el objeto de evitar molestias a
los padres con hijos de distintas edades,
de modo que puedan dejarlos y recogerlos en
un mismo lugar y a una misma hora. En
cualquier caso, todo este montaje durará
tan solo lo que queda de curso: en
septiembre las obras estarán
acabadas.
En ese interin los chicos y
chicas del Santa Isabel tendrán un colegio
provisional de alto nivel. El centro para
deportistas de alto rendimiento posee
instalaciones deportivas de alto nivel para
el entrenamiento de los atletas, que podrán
ser utilizadas por los escolares. Sin
obviar las vistas al mar, que no deben
preocupar a los padres: la zona docente
está aíslada y protegida.
Espacio
suficiente
La estrechez tampoco
será un problema. El centro de alto
rendimiento tiene aulas suficientes. Rafael
Bosch comentaba ayer que «en ningún momento
se ha planteado aumentar las ratios
[número de alumnos por aula], sino todo lo
contrario, incluso es probable que se
reduzcan».
Tampoco notarán la
diferencia los alumnos que utilicen el
servicio de comedor. Por una de aquellas
casualidades, la empresa concesionaria de
la cocina del centro de alto rendimiento es
la misma que hasta ahora servía las comidas
en el Santa Isabel.
Por su parte, los
internos del centro de alto rendimiento
'verán' poco a los alumnos del colegio de
Hostalets. Los atletas viven en el centro,
pero se van a sus respectivos institutos
justo después de desayunar y no vuelven
hasta la tarde, momento en el que
probablemente los chicos del colegio ya se
habrán marchado.