EDUARDO COLOMLLUCMAJOR.– La sociedad
civil se mojó ayer para decir «basta» a
Joaquín Rabasco Ferreira. El líder del
partido minoritario ASI cuya web albergó
recientemente un videojuego que recreaba 20
formas distintas de asesinar
mujeres.
Además de eso, su ex socio del
PP, Lluc Tomàs, el hombre que le dio alas
brindándole un puesto en el gobierno pese a
no necesitarle para gobernar, manifestó
abochornado que no volverá a pactar con él
después de estos acontecimientos «tan
desagradables».
Ochocientas personas
aguantaron estoicamente el temporal de frío
y lluvia que azotó anoche Llucmajor para
manifestarse en contra del edil líder de
ASI. Un Rabasco para el que sus vecinos no
escatimaron lindezas en sus pancartas:
«difamador», «machista», «xenófobo» y
«racista». Ni cánticos: «Queremos a Rabasco
fuera del país», «Rabasco qué asco» o
«Rabasco dimisión».
La movilización,
convocada por mujeres del pueblo que ya
planea constituirse en plataforma y llevar
a los responsables de ASI ante el juez por
su juego sexista, contó con numerosas
figuras de la política. Entre ellos el
conseller de Interior, José María
Rodríguez, la de Presidencia, Rosa Puig; la
portavoz del PSIB, Francina Armengol; el
secretario general del PSM, Gabriel Vicens;
la directora del Institut de la Dona,
Isabel Llinàs o la diputada de EU-Els
Verds, Margalida Rosselló.Todos los
portavoces acudieron «a título personal»,
manteniéndose en segundo plano durante la
marcha. La organización, con Catalina Font
al frente, no quería interferencias
políticas. «Es la repulsa de las mujeres
del pueblo a un partido y a un político que
ha sido consentido y alimentado, no lo
olvidemos, por otras formaciones», defendió
ante el público. La causa congregó a
personas de toda ideología. Desde el
radical independentista Jaume Sastre hasta
el líder de la Falange en Llucmajor y uno
de los padres políticos de Rabasco,
Sebastián Barceló. El de ASI, en cambio, no
apareció. Estaba de viaje. Pero sí se dejó
ver su camarilla. Liderada por el número
dos, Guillem Roig, que estuvo presente en
los prolegómenos del acto, aunque se retiró
antes del inicio por considerar que se
trataba de una «movida política».
Eso
sí, antes de irse estrechó la mano de Lluc
Tomàs y le hizo llegar sus impresiones
sobre la «politización» de la marcha. La
tarde concluyó con la lectura de un
manifiesto en el que Font defendió la
necesidad de mantener la dignidad de las
mujeres ante las agresiones de individuos
como Joaquíon Rabasco. Luego, la multitud
coreó con ella: «Rabasco dimisión».
Al
término de su intervención, el propio
Rodríguez censuró el videojuego colgado en
la página de ASI. «Es un acto censurable
que merece el rechazo de todos». El
videojuego es el detonante que ha provocado
el unánime rechazo a Rabasco. Pero no es
sino la gota que ha colmado el vaso. El de
ASI está implicado en un rosario de
escándalos. Entre ellos, destaca el estar
imputado por desviar un millón de euros de
dinero público a sí mismo y a su amiga
íntima.