JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Tras un
intenso fin de semana de análisis de los
informes técnicos solicitados, la
Conselleria de Educación ha llegado a la
conclusión de que merece la pena cerrar el
Colegio Santa Isabel para reforzar su
estructura, y ello pese a que no existe
peligro real e inminente de
derrumbe.
Esta certeza no es óbice
para que desde Educación se prefiera
acometer las obras de refuerzo de la
estructura, que se espera que estén
acabadas mucho antes del inicio del curso
2007-2007. Entre tanto habrá que reubicar a
los niños en otros colegios. Estos días hay
clase en el Santa Isabel.
Esta
decisión fue tomada ayer por la mañana por
el equipo del director general de
Planificación y Centros, Rafael Bosch, tras
examinar los informes técnicos, el
principal de los cuales es un avance del
estudio solicitado al Instituto de Ciencias
de la Construcción Eduardo
Torroja.
Este prestigioso centro,
dependiente del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC)
entregará la semana que viene un informe
detallado y exhaustivo, pero los datos
preliminares parecen señalar ya que la
mejor de las decisiones es proceder al
refuerzo del edificio.
Esta decisión
depende aún de la reunión que tendrá lugar
esta tarde entre representantes de la
Conselleria de Obras Públicas y el consejo
escolar del centro, en la que se hablará de
las posibles relaciones de los dos
temblores que ha registrado el centro y el
soterramiento de las vías del
tren.
En cualquier caso y la espera
de la reunión de esta tarde, Rafael Bosch,
director general de Planificación y Centros
de la Conselleria de Educación, se
manifestaba ayer partidario de la decisión
del cierre temporal del centro para la
realización de las obras de refuerzo de la
estructura.
«El centro -decía ayer
Bosch- está seguro, prueba de lo cual es
que estos días se han venido desarrollando
las clases con normalidad, pero tras los
dos temblores y el informe preliminar del
Instituto Eduardo Torroja, parece que lo
más aconsejable es reforzar la
estructura.
Dos
incidentes
«No es que el colegio
esté en mal estado -añadía Rafael Bosch- es
que se trata de un edificio de los años 40
y hace 60 años los niveles de seguridad no
eran los mismos. Por eso parece aconsejable
realizar el reforzamiento de la estructura
que aconseja el informe técnico».
El
pasado miércoles, por segunda vez en menos
de dos meses las paredes y el suelo del
colegio Santa Isabel de Palma se volvieron
a estremecerse ayer. Apenas 60 días después
de que unos temblores obligasen a desalojar
a los 325 alumnos de sus aulas, la nueva
sacudida obligó a la evacuación.
El
abanico de hipótesis desplegado en el
primer temblor del pasado mes de noviembre
se esfumó ayer por completo. Una máquina
compactadora del terreno, por las obras de
soterramiento del tren, fue la responsable,
o al menos el sospechoso más probable de
los temblores.
Mientras la pesada
máquina estaba arrastrando un pesado
rodillo, la vibración se extendía al
colegio. Es por ello que los padres
vinculan el problema de forma directa con
las obras de soterramiento de las vías del
tren y exigen una serie de medidas de
control de éstas para no abandonar el
centro.
Estas medidas van desde la
realización de exámenes diarias del centro
y la colocación de los resultados en el
tablón de anuncios al cese de obras que
pudieran ocasionar vibraciones durante el
periodo escolar, es decir, desde las 8 de
la mañana a concluidas las actividades
extraescolares.
Caso de que ello no
sea posible los padres exigen que los
alumnos sean trasladados en su totalidad a
un centro donde puedan mantener las mismas
actividades que en el Santa Isabel sin
necesidad de dispersar a los alumnos a
otros centros. Esta reivindicación es de
muy poco probable aplicación.