ENRIQUE FUERIS
PALMA.- Las fiestas
de Sant Sebastià 2006 se inauguraron ayer
en un acto celebrado bajo gritos de
protesta. El pasacalle alternativo
convocado por la Obra Cultural Balear (OCB)
irrumpió con estrépito en Cort, armado de
dimonis y xeremiers y
enarbolando el lema Contra la
marginación de las manifestaciones
culturales mallorquinas.
De esta
manera, cerca de 50 personas se
manifestaban contra la orientación cultural
que ha imprimido Cort al desfile de este
año, el cual contaba con la popular familia
televisiva Los Simpson como leit
motive.
Los manifestantes
llegaron a la plaza en mitad de la
representación de la obra de teatro
infantil Merlín el encantador,
cuando ya había finalizado el pregón de las
fiestas. Los xeremiers permanecieron
allí durante toda la representación,
convirtiendo la plaza en escenario de un
duelo decibélico que no tuvo un claro
vencedor.
Los organizadores del
pasacalle alternativo concibieron el acto
como una respuesta al proceso de «retroceso
y marginación de la cultura popular» en las
fiestas patronales del que Cort es
responsable al incluir en el desfile
«componentes ajenos» a la tradición
cultural de Palma y excluir los
propios.
El desfile organizado por el
Ayuntamiento de Palma se había iniciado en
la Plaza de España a las once de la mañana.
El pistoletazo de salida lo marcó la
suelta de palomas a cargo de la Federación
Balear de Colombofilia.
El pasacalle
dio comienzo encabezado por los
Simpson. La caravana recorrió San
Miguel, la Plaza Mayor y la calle Colón
hasta llegar a Cort. Allí, la alcaldesa
Catalina Cirer, acompañada de la concejala
de Dinamización Ciudadana, María José Frau,
expresó su deseo de que estas fueran «las
mejores fiestas de Sant
Sebastià».
Acto seguido, Antoni
Ferrer Bauçà recibió el premio por el
cartel ganador de las fiestas de este año,
la polémica sobrasada saeteada por
varios palillos.
El acto de
inauguración de las fiestas se cerraría con
la representación teatral para el público
infantil de Merlín el encantador.
Mediados apenas diez minutos del comienzo
de la obra, xeremiers y
dimonis irrumpían con gran estruendo
en Cort al ritmo de sus xeremies y
sus tambores. Las notas y gritos de
protesta ponían el punto final a la
jornada.