PALMA.- La mafia siciliana, más conocida
como Cosa Nostra, ha resurgido de la
crisis que atravesó en la década de los 90
y dirige ahora sus actividades ilícitas
hacia las obras públicas y la extorsión, lo
que le produce pingües beneficios que
blanquea invirtiendo en el sector
inmobiliario en las Baleares y la Costa del
Sol, entre otros sitios, según el experto
Joan Queralt.
Crónicas
mafiosas es el título del primer libro
que ha escrito Queralt, editado por Cahoba
Ensayo, en el que reconstruye un periodo de
la historia reciente de Sicilia, desde
mediados de los ochenta, cuando aparece el
primer pool antimafia de Palermo y
comienza la instrucción del maxiproceso de
1986, hasta la actualidad, cuando, según el
autor, «se consolida el proceso de
restauración del sistema de poder
político-mafioso afectado por la ofensiva
judicial».
Joan Queralt, actual jefe
de prensa de la Feria de Barcelona, es un
periodista que, fascinado por Sicilia, ha
dedicado parte de sus últimos 15 años a
estudiar a la mafia de la Cosa
Nostra en Palermo, Corleone y Catania.
En una entrevista con Efe,
Joan Queralt, que ha sido miembro del
Coordinamento Antimafia de Palermo y que
desde 1990 colabora con el Centro de
Documentación Social Giuseppe Impastato de
Palermo, ha definido a la mafia siciliana
como «una red poliédrica» que tiene
ramificaciones sociales, políticas,
económicas, religiosas, históricas e
incluso psicológicas.
«En Sicilia
todo está impregnado por la Cosa Nostra»,
asegura el investigador.
La Cosa
Nostra, la más antigua de las mafias
italianas -las otras son la Ndrangheta, la
Camorra y la Sacra Corona Unita-, está
dirigida desde hace más de 30 años por
Bernando Provenzano, que se encuentra en
paradero desconocido desde 1963 y desde su
escondrijo ha restaurado un «sistema de
poder político-mafioso» que estuvo a punto
de ser destruido hace unos años por la
ofensiva judicial.
Queralt ha
explicado que los mafiosos sicilianos que
vienen a España, o bien lo hacen huyendo,
ya sea de la policía o para rehabilitarse y
dejar la banda, o bien vienen para hacer
negocios inmobiliarios con los que
blanquear los beneficios que obtienen en la
isla.
Control del
territorio
«Los jefes de la mafia
casi nunca abandonan Sicilia, porque sus
obsesiones son el poder, el dinero y sobre
todo el control del territorio», ha
asegurado Queralt.
El experto ha
señalado a Baleares y la Costa del Sol en
torno a Marbella como los lugares
preferidos por la Cosa Nostra para
hacer sus negocios, aunque ha descartado
que puedan intentar reproducir en algunos
lugares de España los métodos que utilizan
en Sicilia, «donde lo tienen todo
controlado».
Según Queralt, un 80%
de todos los comercios de la isla paga su
contribución a la Cosa Nostra, una
especie de impuesto, denominado
pizzo o tangente, sin el que
es imposible salir adelante.
Los
señores de la mafia de cada barrio son los
encargados de cobrar esta tarifa.
Además, según el autor, la mafia
influye decisivamente en las concesiones de
obras públicas y condicionan dónde se
tienen que comprar los materiales, por
dónde tienen que pasar las carreteras o a
quién se tiene que contratar. «Es un
universo totalitario y enfermo», subraya.
De esta forma el experto to Joan Queralt
coincide con el ministro de Justicia, Juan
Fernando López Aguilar, quien recientemente
afirmó que Baleares y Canarias son los
lugares donde el crimen organizado «está
golpenado más»,.- López Aguilar hizo estas
manifestaciones el pasado 28 de dicienbre
en la presentación del Organo Centralizado
de Prevención de Blanqueo de Capitales
(OCP).
Según López Aguilar, en
España el sector inmobiliario supone «un
riesgo mayúsculo» en este tipo de delitos,
de los que no facilitó cifras, aunque
aseguró que su número es «astronómico».
«El mundo del crimen organizado no
sólo es dinámico, sino que es truculento y,
sobre todo, donde más está golpeando es en
las islas Baleares y en las Canarias»,
comentó el ministro de Justicia. La
directora general del Tesoro, Soledad
Núñez, expresó el «total apoyo» del
Ministerio de Economía a este nuevo órgano,
que al ser centralizado facilitará el cruce
de datos entre distintas oficinas, lo que
aumentará la eficiencia de la lucha contra
el blanqueo de dinero.