Hace tiempo que llevo advirtiendo que el
único problema potencialmente serio que
tenemos para la convivencia en estas Islas
es el PSM, lo cual, me consta, molesta
sobremanera a alguno de sus dirigentes. Lo
cierto es que es el único partido cuya
virulencia dialéctica, discursos
excluyentes y cuestionamiento del orden
constitucional se enfrenta con la
abrumadora mayoría del pueblo balear en
unos términos que nadie más utiliza. Hoy,
habría que sumar a este partido Esquerra
Republicana de Cataluña y, en general, todo
lo que rodea el catalanismo insultar. Basta
leer el Baleares, su nómina de
colaboradores, sus contenidos editoriales y
el odio que destilan sus páginas para
corroborar el peligro que representa este
fascismo in nuce que anida al menos
en buena parte del catalanismo local, sea
el del PSM y sus juventudes, sea el de
ERC.
Las juventudes pesemeras
no dan un paso que no sea aprobado por sus
mayores. Por esto hay que tomarse en serio
estas bravatas expulsionistas que
proclaman en estos días navideños. Pero lo
peor es su falta de sentido de la realidad.
Esta versión selectiva del barco de
rejilla, de materializarse, estaría
integrada por el PSM, ERC y el
Baleares, es decir, casi entelequias
políticas grupusculares que no están en
condiciones de amenazar a nadie y menos a
la práctica totalidad del cuerpo político
balear que es el que representan el PP y el
PSOE que quieren mandar a galeras, junto
con EL MUNDO, la COPE, la Constitución y la
Monarquía. En términos sociológicos y
políticos no son nadie, sólo unas molestas
garrapatas con las que hay que convivir
porque el resto ni amenazamos ni queremos
barco de rejilla para nadie.