MARIONA CERDÓ
M. A.
RUIZ
PALMA.- Aunque el encargado de
persuadir a los nueve guardas de caza del
Consell para que actuaran como
interventores de Unió Mallorquina sin
cobrar ni un euro a cambio, bajo la amenaza
de ponerles en la calle, el propio
conseller de Medio Ambiente, Miquel Angel
Borràs, se reunión con ellos el mismo día
de los comicios para darles las últimas
instrucciones sobre cómo debían desarrollar
su labor.
La mecánica fue muy similar
en las dos convocatorias celebradas el año
pasado: las Elecciones Generales del 14M
que a nivel nacional supusieron la llegada
de Rodríguez Zapatero a la Moncloa y las
Europeas del 13J, en las que Unió
Mallorquina estuvo representada por la
directora insular de Emergencias del
Consell, María José Rodríguez, a través de
una candidatura conjunta con otras
formaciones regionales como el Partido
Andalucista.
En ambos casos, el
conseller Miquel Angel Borràs se reunió con
los nueve guardas de caza en el restaurante
s'Escorxador de Palma, apenas una hora
antes de que abrieran los colegios
electorales, para darles ánimos
personalmente e impartir las últimas
instrucciones. Una estrecha colaboradora de
Borràs, procedente de Unió Mallorquina en
Cala Llombards (Santanyí) les entregó una
carpeta con la documentación que debían
presentar en la mesa electoral.
Y
pocos días después de los comicios, el
conseller de Medio Ambiente volvió a
reunirse con ellos en el mismo restaurante
para invitarles a una espléndida cena, con
el fin de agradecerles sus servicios al
partido de Munar. Una cena que no se perdía
el coordinador de la Oficina de Caza,
Miquel Oliver.
Repartir
propaganda
Pese a que los nueve
forestales proceden de distintos municipios
de la Isla, Unió Mallorquina los repartió
por al menos tres colegios electorales de
la zona de Es Camp Redó, en Palma. Se trata
de la misma barriada en la que se encuentra
la sede de la Oficina de Caza, en las
cercanías de la Llar de la Joventut situada
en la calle General Riera.
Se trata
de la misma zona en la que Miquel Oliver
les hizo repartir propaganda de Unió
Mallorquina por las calles, vestidos de
paisano, en ambas convocatorias electorales
del año pasado. Tal como informó ayer este
diario, los guardas de campo del Consell
tuvieron que acudir a dicho edificio para
recoger cajas llenas de sobres y papeletas
de UM, para repartirlas luego con el barrio
del Camp Redó.
En cada uno de estos
comicios, tuvieron que trabajar dos
jornadas de ocho horas, llamando puerta por
puerta y colocando la propaganda electoral
de Unió Mallorquina en los buzones. Cuando
se agotaron las cajas de la Llar de
Joventut, tuvieron que ir a recoger más
papeletas a la sede del partido de Munar,
situada en la calle Sindicat.
La
explicación que les dio el coordinador de
la Oficina de Caza, Miquel Oliver, es que
el conseller Borràs estaba muy interesado
en captar votos en esta zona de la capital
balear. Lo cierto es que Palma sigue siendo
la gran asignatura pendiente de Unió
Mallorquina para consolidarse entre el
electorado urbano, pues actualmente tiene
en los pueblos de la Part Forana el
principal vivero de votos con el que
obtiene los tres diputados que le permiten
gobernar en el Consell.
El pasado
mes de julio, tras un encuentro con los
cuadros de su partido en el Parque de
tecnologías Ambientales, la presidenta
Munar reveló a los periodistas el que es su
gran objetivo para las elecciones
municipales de 2007: lograr que Unió
Mallorquina tenga la alcaldía de Palma. Por
tanto, se trataría de obtener al menos un
concejal en Cort (hoy no tiene ninguno)
para usarlo como moneda de cambio de
posibles pactos con el fin de arrebatar la
Alcaldía a Catalina Cirer.