El pasado 2 de noviembre, mientras una
delegación del Ayuntamiento de Calvià
profundizaba en el proyecto visitando un
hundimiento análogo en Inglaterra, el
ministro de Defensa José Bono anunció que
no cedería la fragata. No hasta que la
ministra de Medio Ambiente, Cristina
Narbona, le informara
favorablemente.
Según Bono, la
ministra ya le había comunicado por carta
que de momento no cediera la fragata porque
el proyecto no contaba con todas las
bendiciones medioambientales. Bono,
uno de cuyos departamentos ya había
apalabrado la cesión con miembros del
gobierno de Calvià, mandó al limbo el
proyecto hasta que se solventase la
cuestión medioambiental.
Dos meses
más tarde uno de sus almirantes desvela que
se está barajando hundir el barco en
maniobras de práctica balística. Lo que
parece contravenir la tesis medioambiental.