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ELMUNDO OPINA
Delación como método
La contratación de detectives y el envío
al juez de fotos de biergartens que
revelan la utilización de música en
espacios abiertos constituye, además de una
impertinencia hacia el juez que ordenó el
precinto de la discoteca abacial de Cursach
por infracción de la normativa vigente, un
imperdonable error de método. Si el
empresario discotequero pretende con ello
que se le exima de cumplir la ley o una
futura revisión -imposible- del auto, va
listo. Los jueces contemplan casos
concretos mediante su subsunción en la
norma vigente. No se pronuncian sobre
incumplimientos generalizados ni, desde
luego, admiten ni pueden admitir las
costumbres contra legem como
eximente o atenuante de la responsabilidad.
Es como si se absolviera a un ladrón con la
excusa de que hay muchos ladrones impunes.
Lo que debe hacer Cursach es legalizar su
abadía en lugar de cometer estas
impertinencias de mal perdedor. Caso por
caso, ya se pronunciará la Justicia. Lo
otro pertenece a un chusco mundo en el cual
tal vez se mueva Cursach como pez en el
agua, pero no los jueces.
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