El director general del Grupo Cursach es
el cerebro de la estrategia de
café para todos que está siguiendo.
Bartomeu Sbert se limita ahora a consumar
la advertencia que hizo por escrito hace un
año. «Dudo mucho que otros establecimientos
turísticos, incluidos algunos hoteles,
puedan soportar el mismo rigor en las
inspecciones que el MegaPark ha padecido»,
amenazaba Sbert.
Y añadía que
«dentro de una coyuntura económica ya de
por sí complicada y que invita poco al
optimismo, resultaría francamente
lamentable y perjudicial para todos entrar
en un enfrentamiento sectorial en unos
momentos en los que, más que nunca,
deberíamos aunar esfuerzos para superar una
situación turística nada halagüeña». Él ha
sido el primero en destapar la caja de
los truenos.