ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.-
Bartolomé Cursach se defiende atacando. El
empresario de ocio ha entregado al juez que
le ha prohibido poner música al aire libre
en su discoabadía tres dvd's
repletos de fotografías y vídeos de todos y
cada uno de los biergartens de la
Playa de Palma.
El material ha sido
elaborado por una conocida empresa de
detectives de Palma que trabaja
habitualmente para él. Y constituye su
principal argumento de defensa ante la
decisión del titular del Juzgado de lo
Contencioso Administrativo número 2 de
Palma de «precintar» todos los altavoces
que tiene su sala de fiestas al aire libre
en S'Arenal.
La estrategia que sigue
ahora Cursach es la misma que le movió
cuando el Consistorio que dirige Catalina
Cirer clausuró la discoteca ilegal
MegaPark, que precede a la actual
discoabadía: «Si hay café, que lo
haya para todos».
El magistrado
Francisco Pleite ha ordenado al
Ayuntamiento de Palma que prohíba a la sala
MegaPark de Cursach poner música en el
exterior tal y como especifica la ordenanza
municipal. «La medida cautelar debe ir
dirigida a que se prohíban actuaciones
musicales en espacios exteriores del
establecimiento, debiéndose retirar o
precintar los aparatos reproductores,
altavoces instalados en el espacio
exterior», reza textualmente el auto
judicial.
Esta decisión acaba con el
principal atractivo de un establecimiento
para cuya construcción el que fuera máximo
accionista del Real Mallorca ha
desembolsado un total de ocho millones de
euros. Y sienta un precedente que hace
temblar a los locales conocidos como
biergatens, que llenan las calles
del Jamón y de la Cerveza de la Playa de
Palma y que ponen música en sus terrazas.
Precisamente fue el éxito comercial
de estos establecimientos el que movió a
Cursach a construir en 2000 el mayor
biergarten de la historia: el
MegaPark. Y por extensión, el que más
irregularidades y escándalos ha albergado
jamás.
Se repite la
historia
Tras ser clausurada esta
discoteca por Cort en septiembre de 2004,
el dueño del Grupo Cursach Ocio decidió
derribar la sala de fiestas y construir una
completamente nueva. Varió la forma.
Escogió la de una abadía gótica. Pero, en
esencia, continúa siendo una discoteca al
aire libre. Y vuelve a arrastrar los
problemas del pasado. Máxime cuando su
vecino Hotel Neptuno no está dispuesto a
que sus clientes se vean perjudicados por
la música de la discoabadía.
Y ha vuelto a poner en manos de la
Justicia la situación legal del nuevo
local. Ante esta nueva demanda, que ha
originado el auto que ordena la retirada de
los altavoces, el escrito de defensa de
Cursach subraya que la discoabadía «realiza
una actividad común en la zona turística de
S'Arenal».
Y al escrito que ha
presentado ante el juzgado le acompaña «un
reportaje fotográfico de otros
establecimientos que llevan a cabo
actividades similares y tres dvd's que
recogen filmaciones y fotografías». Entre
los biergartens que pone Bartolomé
Cursach a disposición judicial se
encuentran algunos de los más famosos. Es
el caso del gigantesco Bierkoning o del
histórico Bamboleo.
La
discoabadía tiene previsto albergar
una fiesta de Nochevieja en su sótano, que
recibe el nombre de MegArena y que no está
afectado por la decisión judicial
mencionada, que sólo hace referencia a los
espacios exteriores del complejo. Es la
parte del nuevo MegaPark que se mantiene a
salvo de ilegalidades después de que el
Consell que preside Maria Antònia Munar
variara el Plan General de Palma
legalizando de una tacada el sótano de la
discoabadía y beneficiando a la vez los de
los otros dos negocios de Cursach en la
zona: el del restaurante Asadito y el de la
discoteca Riu Palace.