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  Jueves, 15 de diciembre de 2005 Actualizado a las 01:39
 

LA PIÑATA DE MUNAR / LA RED CLIENTELAR DE UM
El jefe de Caza del Consell fue el que amenazó con romper la cámara al fotógrafo de EL MUNDO

Miquel Oliver arrebató el DNI al periodista mientras otro cazador le amenazaba: «Esto va a afectar a tu futuro profesional» - Durante la asamblea repartió fotocopias de las informaciones de este diario

  A D E M A S
 Munar regala televisiones portátiles digitales a los periodistas
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M. A. RUIZ

PALMA.- El coordinador de la Oficina de Caza del Consell, Miquel Oliver, y el presidente de la Asociación de Sociedades de Cazadores de Mallorca, Nadal Real, encabezaron las amenazas que el pasado viernes sufrió el fotógrafo de EL MUNDO/El Día de Baleares Jordi Avellà cuando pretendía tomar imágenes de la asamblea de la entidad.

Los hechos tuvieron lugar en el restaurante Es Pou de Lloret, propiedad del propio Nadal Real, donde la asociación celebra buena parte de sus actos y cenas de hermandad. Cuando el reportero gráfico de este diario tomó una imagen en el vestíbulo del restaurante, varios miembros de la directiva encabezados por Real y Oliver le acorralaron y, en un tono amenazante, le exigieron que entregara la cámara o el carrete.

Por su parte, Miquel Oliver le exigió que se identificara y le arrebató de las manos el carnet de identidad para tomar nota de sus datos personales. Mientras tanto, llovían las amenazas sobre el periodista: «Si quieres salir de aquí nos dejas tu cámara. Pero cuando vuelvas a buscarla la encontrarás hecha añicos», le espetó uno de los cazadores.

«Esto va a afectar a tu futuro profesional», le advirtió otro de los socios después de que el alto cargo del Consell hubiera tomado nota de sus datos. El periodista llegó a estar acorralado por 30 cazadores que le increparon. Por su parte, Nadal Real suscribió todas las amenazas vertidas por su número 2 en la asociación y coordinador de la Oficina de Caza del Consell, Miquel Oliver.

La asamblea comenzó poco después de que el fotógrafo abandonara el restaurante. Durante la reunión, Miquel Oliver repartió entre los presidentes de las distintas sociedades de caza fotocopias de las informaciones que EL MUNDO/El Día de Baleares ha publicado durante las últimas semanas sobre el escándalo de las subvenciones.

Como ha informado este diario, Oliver reconoció que había utilizado a los nueve guardas de campo cuya nómina paga el Consell (seis están contratados por la Asociación y otros tres directamente por la Corporación insular) para hacer trabajos particulares, como construir un gallinero en casa de sus suegros en Sineu, levantar una valla en una parcela de Montuiri propiedad de su madre, pintar la casa del conseller Miquel Angel Borrás o hacer la mudanza desde el despacho particular de aparejador que el titular de Medio Ambiente tenía en el centro de Palma.

El gallinero

Sin embargo, Oliver faltó a la verdad al asegurar que todos estos trabajos han sido realizados fuera del horario laboral de los forestales. No es cierto. En el caso de las dos obras realizadas en propiedades de su familia, llegaron a trabajar los nueve guardas de caza, cuando en realidad al menos cuatro de ellos tenían que estar de servicio cuidando los cotos de las sociedades de caza. Además, los forestales no recibieron ningún tipo de remuneración por estas labores: Oliver se limitó a invitarles a una comida cocinada por sus suegros, para aliviar su trabajo.

En el caso de la mudanza del conseller Borrás, llegaron a trabajar cinco guardas de campo durante dos jornadas. El propio conseller de Medio Ambiente y su mujer estuvieron presentes para impartir instrucciones sobre qué documentos debían ser tirados a la basura y cuáles cargados en dos vehículos para transportarlos hasta su casa de la Costa den Blanes: un todoterreno Suzuki del Consell y un Galloper verde de la Asociación.

 
   
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