M. A. RUIZ
LLORET.- Un
grupo de socios de la Asociación de
Sociedades de Cazadores de Mallorca, entre
los que se encontraban varios miembros de
la junta directiva que dirige Miquel
Oliver, increparon y amenazaron anoche a un
fotógrafo de EL MUNDO/El Día de Baleares
para impedir que tomara imágenes de la
asamblea que la entidad celebraba en el
restaurante Es Pou de Lloret.
«Si
quieres salir de aquí nos dejas tu cámara.
Pero cuando vuelvas a buscarla la
encontrarás hecha añicos», llegó a proferir
uno de los cazadores. Los hechos ocurrieron
poco después de las 20,30 horas, cuando
estaba previsto el inicio de la asamblea en
el restaurante que regenta el presidente de
la asociación, Nadal Real. En tan sólo tres
años, esta entidad controlada por altos
cargos de Unió Mallorquina ha recibido
subvenciones del Consell por un importe
superior a los 640.000 euros.
Minutos
antes de que se iniciara la reunión, el
reportero gráfico de EL MUNDO llegó a uno
de los salones del restaurante y se dispuso
a tomar unas instantáneas. Sin embargo,
miembros de la junta directiva le invitaron
a abandonar el lugar y le prohibieron
taxativamente hacer fotos, argumentando que
se trataba de un acto privado al que no
habían sido convocados los medios de
comunicación.
Antes de abandonar el
establecimiento, el fotógrafo tomó una
imagen de ambiente del vestíbulo del
restaurante. Fue entonces cuando varios
miembros de la junta directiva se
dirigieron a él en un tono cada vez más
amenazador y le exigieron que entregara la
cámara o el carrete si quería salir. De
nada sirvió que explicara que la suya es
una cámara digital que, por tanto, no
utiliza carrete fotográfico.
Un grupo
de cazadores convertidos en guardia
pretoriana de Miquel Oliver comenzó
entonces a proferir gritos, hasta que el
profesional de este diario llegó a estar
rodeado por casi 30 personas. Una de ellas
amenazó al periodista en tono insultante
con «hacerle añicos la cámara» y otra
pretendió arrebatarle el carnet de
identidad. Finalmente, el reportero pudo
abandonar el restaurante tras borrar de la
memoria de la cámara la única instantánea
que había captado.
Artà se queda
sin Diada
La asamblea de anoche
se celebró en un clima de crispación,
debido al malestar reinante entre varias
sociedades de caza con la gestión de Miquel
Oliver, secretario de la Asociación insular
y hombre de confianza del conseller de
Medio Ambiente, Miquel Angel Borrás. De
hecho, durante las últimas semanas, algunas
sociedades como las de Porreres y Campos se
habían planteado la posibilidad de romper
con la Asociación porque no quieren ser
instrumentalizada por Unió Mallorquina con
fines electorales. Para evitar esta
escisión, Oliver y Borràs quieren celebrar
la Diada del Cazador del próximo año en
Porreres, a pesar de que ya se había
anunciado que sería en Artà.
Durante
el transcurso de la reunión de anoche,
Oliver tenía previsto exigir a las
distintas sociedades que le faciliten los
datos personales de todos sus socios. Tal
como ha informado este diario, el conseller
Borràs utilizó este censo en la campaña de
las elecciones autonómicas de 2003 para
enviar a todos los cazadores un libro de
cocina, acompañado de una carta en la que
les pedía que voten a Unió
Mallorquina.
Oliver también había
incluido en l orden del día una propuesta
para que el trabajo de los seis guardas de
campo de la entidad sea incompatible con
cualquier otra actividad. Algo que resulta
paradójico pues el propio Oliver ha usado a
estos forestales, cuya nómina paga el
Consell de Mallorca, para construir un
gallinero en casa de sus suegros en Sineu y
contruir una cerca en una parcela propiedad
de su madre en Montuïri.
Sin olvidar
que también el conseller Borràs ha
recurrido a los guardas de campo de la
Asociación para pintar la mansión que se
construyó en la Serra de Tramuntana y para
hacer la mudanza desde el despacho
particular de aparejador que mantenía
abierto en el centro de Palma. Mientras
tanto, quedan desatendidos los cotos de
caza cuya vigilancia tienen encomendada
estos profesionales.
La asamblea de
anoche tuvo lugar en el restaurante Es Pou
de Lloret, propiedad del presidente de la
Asociación de Cazadores de Mallorca, Nadal
Real. Se trata de uno de los
establecimientos favoritos de Unió
Mallorquina: fue precisamente allí donde
varios altos cargos de este partido, como
el teniente de alcalde de Calvià Isidre
Cañellas o el director insular de
Relaciones Institucionales de Consell,
Josep Lliteres, fundaron la asociación
agraria Fora Vila, regada generosamente con
subvenciones por Munar.
El presidente
de la Asociación de Cazadores de Mallorca
también hace negocio con al Diada de los
Cazadores en la que el Consell se gasta
cada año alrededor de 90.000 euros. Nadal
Real es el encargado de explotar los
distintos puestos de comida y bebida
instalados por todo el recinto, así como el
encargado de montar una monumental
torrada, previo pago de tres euros
por persona.
Por su parte, Miquel
Oliver cumple una doble función: además de
secretario de la entidad coordina la
Oficina de Caza del Consell, que en los
últimos meses ha contratado directamente a
tres guardas de campo. Los tres están
vinculados a Unió Mallorquina y miembros de
la junta directiva de la Asociación de
Cazadores de Mallorca.