Visionario, valiente y veterano fueron
los tres calificativos empleados por el
director de EL MUNDO/El Día de Baleares,
Eduardo Inda, para referirse, en su
discurso introductorio, a la persona de
Jaime Peñafiel. «Un granadino con
maneras de gentleman británico
-dijo-, que supera en ocho años la edad
marcada por la Seguridad Social para la
jubilación». El se considera en ocasiones
utópico y en otras ingenuo, pero ante todo
leal. «Respeto siempre la intimidad de las
personas, incluso de aquéllas que no
merecen ser respetadas. Valgo más por lo
que callo que por lo que cuento. Pero lo
que callo lo voy a callar siempre». Estas
últimas palabras de Peñafiel, pronunciadas
en la tanda de las preguntas, arrancan un
aplauso al público asistente, que ya
sabe... ya sabía... que este especialista
en la Casa Real no se muerde la lengua.
Y lo demostró al confesar que con lo
de la edad le había dado Inda un golpe
bajo. Aunque lanzó una sugerencia: «No se
quiten años, échenselos... desgraciado
aquél que no los cumple». El lleva cuarenta
ejerciendo el periodismo. El mismo tiempo
que conoce a la Familia Real.
En la
primera fila, Bartolomé Bestard,
cónsul de Estados Unidos, le escucha
atentamente junto al todavía presidente de
Fomento de Turismo, Miquel Vicens.
La gerente de EL MUNDO/ EL Día de baleares,
Rocío Reol, ocupa otro de los
asientos contiguos. Desde allí, como desde
la mesa a la que apuntan las miradas, no se
aprecia que la extrema cercanía del
conferenciante al micrófono provoca que su
voz retumbe en los alrededores de los
altavoces. Tampoco Antonio Alemany,
columnista de este periódico y el tercer
ocupante de la mesa, se percata. Inda le
aleja el micro a Peñafiel, previo aviso de
una azafata.
Al noveno FORO de EL
MUNDO/El Día de Baleares asistieron
alrededor de setecientas personas que se
fueron desprendiendo de chaquetas, bufandas
y otras prendas de abrigo en el hall
del Gran Meliá Victoria. No en vano la
decoración navideña del hotel ha coincidido
con la puesta en marcha del alumbrado de
Cort y un gran abeto, con los adornos
pertinentes, recibía en la entrada al
visitante. La directora general de Cambio
Climático, Patricia Conrado, era de
las que llegaba con chaqueta y bufanda. La
condesa de Ribas, por otro lado,
como muchas de las asistentes, lucía a su
llegada abrigo de piel.
Eduardo
Gamero, director general de Promoción
Turística del Govern; Encarnación
Pastor, primera autoridad de la
recientemente estrenada Conselleria de
Inmigración, y Cristina Macaya
tampoco quisieron perderse la conferencia
de Jaime Peñafiel. Asistieron también
miembros del Consejo Editorial de EL
MUNDO/El Día de Baleares, como Carlos
Zayas, así como los representantes de
Bancaja José Luis March, Miquel
Capdevila y Ramón Roselló.
El matrimonio Rotger; la
abogada Marian Pradas y sus
inseparables Paola Alonso y
Anabel Busquets; Sebastián
Barceló y su esposa y el hotelero de
moda Ramón Bauzá formaron también
parte del público. Si muchas eran las caras
conocidas, cada vez lo son más en el marco
del FORO quienes pueden estar leyendo estas
líneas: los lectores de EL MUNDO/El Día de
Baleares. Y, dada la ocasión, permítaseme
la licencia de referirme a ellos como la
peña más fiel a esta exitosa
actividad del periódico.