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EL MUNDO OPINA
¿Daría Cirer este folleto a sus hijas?
A medida que se van conociendo más
detalles de la guía sexual elaborada
por esta sexóloga llamada LlucIa Caldés, va
in crescendo el estupor por la
zafiedad y la gratuidad del texto, en sus
formas y en sus contenidos. Huelgan, casi
por elemental buen gusto, mayores
comentarios a la información que publicamos
hoy, entre otras razones porque hay que
desplazar el centro de gravedad de las
responsabilidades a quienes las tienen -las
autoridades municipales que han autorizado
estas guías- especialmente a la
vista de las reacciones que han tenido. Así
como el concejal Durán ha reconocido el
error de estos folletos, la alcaldesa Cirer
ha sorprendido a la ciudadanía con la
absurda justificación de que se trataba de
una «herramienta para educadores». Pues, no
señor: no es una herramienta para
educadores, sino «una herramienta» dirigida
directamente a los jóvenes. Lo sorprendente
es la falta de criterio que está mostrando
en este delicado asunto la alcaldesa. En
lugar de enfrentarse con coraje a lo que,
sencillamente, es un error, intenta
justificarlo y, lo que es peor, admitirlo
como bueno. No hacen faltan excesivos
argumentos para oponerse a Cirer. Basta con
preguntarle si, como madre, entregaría este
folleto a sus hijas. Porque esta es la
cuestión: con dinero público no deben
alentarse y menos financiar este tipo de
actuaciones que producen sonrojo y que,
desde luego, nada tienen que ver con la
educación sexual.
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