ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
Ayuntamiento de Palma aconseja a los
jóvenes la ingesta de una serie de
alimentos «para que cambien el gusto y el
olor de sus genitales y de sus fluidos».
Entre ellos están «el apio, el kiwi, la
piña, la fresa, la canela» y, en general,
«la dieta vegetariana». Por contra,
desaconseja «el brócoli, los alimentos
salados; los de base alcalina, como la
carne y el pescado; los productos lácteos;
el café; los espárragos; el tabaco; el
alcohol; y otras drogas como la cocaína».
Estas y otras sugerencias las
realiza el Ayuntamiento de Palma en un
manual que está repartiendo por todos los
colegios de Palma. En total, ya están en la
calle 3.000 ejemplares de esta publicación
que facilita además a los adolescentes
acomplejados por el tamaño de su pene, una
terna de soluciones. La primera, «la misma
que emplean los actores porno: afeitarse el
vello púbico para que parezca más grande».
En segundo lugar, la Regiduría de Educación
y Juventud insta a los chicos a «mirarse el
pene siempre de abajo arriba y nunca al
revés». El motivo es que, al parecer, «si
se mira en sentido contrario, se produce un
efecto engañoso».
El último de los
consejos dirigido a quienes estén
obsesionados con el tamaño de su miembro
viril pasa por «adelgazar si se tiene
barriga o unos kilos de más». El
Ayuntamiento de Palma explica que «el pene
no engorda como el resto del cuerpo» y, por
tanto, si se está más delgado, «el
contraste (del pene) con el cuerpo es
menor». Asimismo alienta a quienes, aún
así, continúen preocupados por las
dimensiones de su órgano sexual: «La
práctica mayoría de las mujeres prefiere la
comodidad de un pene estándar combinado con
una pareja que lo sepa utilizar como uno
grande».
Pero la lista de sugerencias
sexuales no termina ahí. Según este manual,
popularmente conocido ya como Guía
Durán, en honor al teniente de alcalde
que la ha promovido, Rafael Durán, «la
sexualidad es cosa de dos (o más)».
Advierte a las jóvenes de que «por
una vagina cabe cualquier tipo de pene». Y
vertebra esta teoría en que «si por ella
pasa la cabeza de un bebé en el momento del
parto, no hay ningún miembro viril que
alcance este grosor».
Los trucos
del porno
Uno de los apartados de
este manual se centra exclusivamente en
explicar a los jóvenes las claves de «la
magia y el encanto del cine pornográfico».
«Los trucos empleados por los
pornostars son los anillos que se
colocan en la base del pene, las bombas de
vacío y el afeitado del vello púbico»,
explica la Guía Durán. El
Consistorio palmesano ilustra también a los
chicos sobre los diferentes sinónimos que
pueden utilizar para referirse a su órgano
sexual «de una forma más divertida». En
este sentido, propone como alternativas a
la palabra pene, las de «longaniza, tranca,
butifarra, plátano o pito». Pero también
las de «trompa, cigala o pistola». Después
de ofrecer a los receptores de la guía
municipal los consejos citados, el
Consistorio popular recuerda las
dimensiones «medias» que suelen tener los
órganos sexuales masculinos de los
españoles. Cort recurre a «un estudio de la
Asociación Española de Andrología publicado
en febrero de 2001» en el que «se establece
que la longitud media del pene en erección
es de 13,5 centímetros, correspondientes a
un diámetro de 3,82». Por contra, «un pene
sin erección, fláccido, tiene
aproximadamente unos 7,7 centímetros de
longitud por 2,5 de diámetro».
Este
estudio, prosigue la guía de educación
sexual, «se ha basado en 582 hombres de
raza caucásica y de edades comprendidas
entre los 22 y los 75 años». No obstante,
el Consistorio tranquiliza a todos aquellos
adolescentes que no se encuentren
comprendidos entre las medidas antes
señaladas recordando que «las diferencias
entre unos penes y otros no tienen nada que
ver con el placer que se puede obtener con
ellos». Así, distingue la guía entre «penes
ladeados» y «penes arqueados».
«Tengan la forma que tengan»,
destaca la información municipal,
«disfrutarás exactamente lo mismo» ya que
«para sentir sólo necesitas dos cosas: el
cerebro y la piel». «Un pene grande nos
puede llamar la atención pero no es
necesario para gozar con el sexo»,
concluye.