GUINOVART. OBRAS DE 2000 A 2005
Ses Voltes. Hasta el 11 de
diciembre
ASUN CLAR/ CARLOS
JOVER
PALMA.- La ocasión de
contemplar de cerca (así lo exigen sus
calidades matéricas) la obra más reciente
de un pintor de tan larga trayectoria y
prestigio como Guinovart (Barcelona, 1927)
es una buena excusa para confirmar las
posibilidades del espacio bajo las
murallas, en ocasiones infrautilizado,
gestionado por el Ayuntamiento de
Palma.
La obra de este artista
alcanza directamente al espectador por sus
cualidades sensibles. Desde sus obras
realizadas a partir de mediados de los años
50, el tratamiento de los materiales, el
color y la estructura son siempre logros
que garantizan el goce estético. Sin
embargo, aunque a partir de los 70, la obra
se concibió desde una óptica informalista
que excluía cualquier indicio figurativo,
Guinovart siempre ha estado interesado en
otorgar una referencia a la realidad, ya
sea entendida como entorno inmediato, como
expresión de situaciones sociopolíticas o
como expresión de la propia condición
humana.
Esta necesidad de aportar un
«mensaje» al espectador como denuncia o
transmisión de experiencias vitales, ha
encontrado un adecuado lenguaje en la
utilización de técnicas como el collage y
el trabajo con texturas. Por un lado, la
propia realidad se incorpora a la obra a
través de algunos objetos (en esta
exposición, huevos, cebos de peces,
máscaras de soldador, hojas, rastrojos...)
que siempre tienen además una lectura
simbólica, pero también lo hace a través de
la utilización de materiales diversos
(barro, trozos de cerámica y vidrio...) que
aproximan realidad y obra a una misma
naturaleza física, de modo que la pieza, al
compartir elementos materiales con el
entorno, se aproxima también en concepto a
una realidad que ya no es sólo
representación, sino con la que comparte un
mismo aliento.
Pero cuando la
realidad de la que quiere hablarnos atañe
al mundo de las ideas, además de utilizar
simbólicamente los objetos introducidos en
el collage, añade una figuración, que junto
con el título de la obra, permite
interpretar sin dificultad el tema del que
trata. Esta decantación por los signos y
los símbolos le aleja de otros momentos de
planteamientos más abstractos y se muestra
casi literal en sus propuestas temáticas.
Guinovart se interesa por temas
diversos y presenta aquí sus obras en
varias series que van desde la recreación
de la naturaleza más próxima encarnada en
el Mediterráneo y en la naturaleza carnal
del hombre, a otras basadas en la
literatura, como Minos o Sobre les
decapitacions de Pere IV, y las que hacen
denuncia sobre la actualidad sociopolítica
(La ira y la cu, o La mare Bagdad, entre
otras), que apuntan directamente a los
horrores y consecuencias de las últimas
guerras.
Este compromiso ideológico
requiere precisamente estos símbolos que
quizá podrían parecer literales en exceso,
pero que son precisos para una transmisión
clara del mensaje que soportan. Su
complemento con la sabia utilización de los
elementos plásticos, como el magnífico uso
del color, el tratamiento de las texturas,
y la tridimensionalidad espacial
complementan el interés por la obra de este
gran artista.