J. R. R.
PALMA.- «Reconozco que se
nos han escapado algunas frases, que se nos
han ido de la mano algunas expresiones,
sobre todo como esa de que 'la sexualidad
es cosa de dos o más'. Esta y otras
expresiones pueden ser incorrectas, sobre
todo si se sacan de contexto». Con estas
palabras aceptaba ayer Rafael Durán,
concejal de Juventud una parte de la
culpa por el escándalo suscitado por
la publicación de la ya famosa guía
sexual.
Rafael Durán mostraba así,
aunque fuera de forma indirecta, cierto
arrepentimiento por ciertos contenidos de
la guía. La alcaldesa de Palma, sin
embargo, se limitó a insistir en que la
guía no debería ser entendida como un
«sustituto» de los padres o los educadores,
ni como una «publicación divulgativa», sino
como una herramienta de trabajo para los
educadores «en la que se responde a las
preguntas que más formula un determinado
tipo de chicos, que no son el 100 por
100».
Durán y Cirer insistieron ayer
en dos cosas. La primera, que la guía no es
una publicación a la que haya que dar una
difusión masiva entre todos los chicos y
chicas del entorno de los 15 años, y que
«no se va a repartir indiscriminadamente en
los colegios». La segunda, «que no se
pretende sustituir a los padres, que son
los que tienen que explicar la sexualidad a
sus hijos».
En este sentido, Rafael
Durán anunció en declaraciones a EL MUNDO
de Baleares que «la semana que viene
comenzamos con seminarios de formación para
padres y madres, para ayudarles a hablar
con sus hijos sobre sexo». Las famosas
guías no han sido ni serán entregadas a los
chicos, sino a las asociaciones de padres,
a pedagogos y a docentes, al objeto de que
las usen como herramienta cuando se les
formulen determinadas preguntas.