El rumor circulaba desde hacía meses, y
desde hace ya bastantes semanas hay un
cartel definido y un listado de grupos. El
cartel es coherente y atractivo (Atom
Rhumba, Señor Chinarro, Delorean: de lo
mejorcito de la escena nacional), pero aun
así algunos medios éramos reacios a
hacernos eco del festival Indirama.
Por lo menos hasta que fuera inminente y
(prácticamente) segura su celebración. ¿Por
qué? Pues porque el festival lo organiza el
polémico y controvertido Toni Pla,
célebre por los rastros y contenciosos que
han ido jalonando sus experiencias al
frente de las primeras ediciones del
festival Islandencanta. No lo digo yo, lo
dijo él mismo cuando anunció uno de sus
múltiples proyectos con el eslogan: «tus
mentiras son antiguas, pero las cuentas muy
bien». Como decía Morrissey:
Bigmouth strikes again. Pero finalmente
parece que el festival está aquí, y la
nueva empresa de Pla se llama
Laculpaestuya, otra brillante muestra de
autoironía en alguien que lleva años
haciendo del escaqueo un arte.
Lo
cierto es que a Toni Pla deberíamos ponerle
una calle o un monumento, por su
insistencia en traer a la isla a algunos de
los grupos más interesantes del pop
independiente nacional, y sobre todo por su
maestría a la hora de sacarle los cuartos a
quien se le ponga a tiro. En esta ocasión,
los primos han sido Rogelio Araújo y
Raimundo Alabern, gerente del
Ibatur, que junto con el Ajuntament de
Palma y el Consell de Mallorca han soltado
84.000 eurazos para la realización del
festival. Teniendo en cuenta que la última
edición de Isladencanta en 2003 (la que
mantuvo el nombre pero cambió el equipo
directivo, asumiendo las deudas de la época
Pla), recibió menos de sesenta mil euros a
pesar de contar con un cartel de superlujo
que incluía nombres de talla internacional
como Primal Scream, Iggy Pop, Electric
Six, Supergrass, Blackalicious y los
finalmente frustrados «Rinôçérôse»,
la capacidad de convicción de nuestro
hombre queda fuera de toda duda. Un
campeón, es lo que es este hombre.
Lo
que resulta lamentable es la actitud, por
ejemplo, del Ajuntament de Palma. El mismo
Ajuntament que castró sin contemplaciones
la edición 2003 de Isladencanta abraza
ahora un nuevo festival, más humilde, con
menos repercusión, pero que recibe más
ayudas. Vivir para ver. Cuando lo que de
verdad debería hacer (el Ajuntament y el
Consell, que también hace lo que puede por
salir en la foto) es invertir nuestros
impuestos en montar de una vez una sala de
conciertos en el centro de Palma: una sala
multiusos (como el Teatre de Lloseta,
ejemplo cercano y paradigmático), céntrica
y accesible, donde se pueda llevar a cabo
una programación continuada y rigurosa, que
pueda albergar conciertos de rock, de jazz
y de clásica, matinales y sesiones de
madrugada, representaciones de teatro y de
danza, sesiones de cine-club; un lugar que
haga realmente un servicio útil a la vida
cultural de la ciudadanía y que cree las
bases para elevar el nivel de la actividad
musical en la isla.
Pero, en la línea
de actuación habitual de nuestros próceres,
lo que vende son los proyectos faraónicos,
los megatal y los megacual, los
acontecimientos masivos y espectaculares.
¿Quién prefiere ver un concierto junto al
Hipódromo, aterido de frío, en lugar de
hacerlo en una sala acondicionada y con
buen sonido? ¿Quién prefiere ver diez
conciertos seguidos en una noche, sin
tiempo para la reflexión y la degustación,
en lugar de ver un buen concierto cada par
de semanas?
A todo esto, el Indirama
se presenta anticipadamente con una fiesta
mañana en la sala Cultura Club de Palma,
con la actuación de Dorian y los
miembros de La Habitación Roja en
calidad de dj's, pero este fin de semana
hay también otros conciertos reseñables. En
la Sala Mandra de Can Pastilla, por
ejemplo, en el último de la primera serie
de conciertos organizados por el portal
Mallorcarock.com, mañana le toca el turno a
la electrónica popular con actuaciones de
Cibersheep, Camí de Jesús y
Helio.
Por último, el café Lisboa
de Santa Catalina presenta el domingo la
actuación de Her Only Presence (con
nuevo disco, Ghost of the year,
recién salido del horno), y el jueves 1
este mismo local acoge una reunión de
estrellas del subsuelo en un concierto
gratuito y familiar que promete mucho y muy
bueno: una sucesión de actuaciones
acústicas a cargo de José Domingo
(líder de los gironins Psychoine),
Antti y Henrik de los
anglofinlandeses Everything on
Black, y miembros de Satellites,
Petit y Trailer presentando sus
respectivos proyectos en solitario. Uno de
esos conciertos que, así sí, crean
afición.