LORENZO MARINA
PALMA.- Fuera de
peligro. La intervención quirúrgica
consiguió salvar la vida a Tamara C.,
estadounidense de 40 años, después de que
su marido la degollara en su domicilio de
Inca.
El ataque ocurrió la tarde del
martes en un domicilio situado en la calle
Fray Antoni Torrens de Inca. Sobre las
19.00 horas, la pareja compuesta por el
uruguayo Fernando C. F., de 28 años, y la
estadounidense Tamara C., de 40 años,
inició una acalorada discusión en el
domicilio.
En un momento dado, el
agresor esgrimió un cuchillo de cocina y se
abalanzó sobre su esposa. A continuación,
el atacante provocó un profundo corte en el
cuello a su mujer. La herida provocó a la
víctima una gran hemorragia por la que
empezó a brotar sangre abundantemente.
Buena prueba de ello es que el inmueble
quedó manchado de sangre.
La víctima
salió a la calle a pedir auxilio. Mientras,
el atacante también presentaba una serie de
lesiones en el cuerpo.
Agentes de la
Policía Local de Inca, efectivos de la
Guardia Civil y las asistencias sanitarias
del IB-Salut se desplazaron hasta la calle
Fray Antoni Torrens de la capital de Es
Raiguer para atender a los
heridos.
Tras examinar a la mujer,
los facultativos decidieron su traslado
urgente en ambulancia a Son Dureta. La
víctima fue conducida directamente hasta el
quirófano del centro sanitario.
La
intervención quirúrgica fue un éxito. Los
cirujanos suturaron el profundo corte que
presentaba la víctima. Tras ser conducida a
planta, la mujer se recupera de las
lesiones que presentaba en la
garganta.
Mientras, el agresor
también presentaba una serie de lesiones,
aunque de carácter leve. También fue
atendido por los facultativos del 061
desplazadas al lugar de los
hechos.
Tras curarlo de las heridas,
cortes en brazos y en las piernas, los
facultativos dieron el alta al atacante y
fue conducido directamente a los calabozos
de la Guardia Civil en el puesto de Inca, a
la espera de ser puesto a disposición
judicial.
La pareja tenía dos niños
pequeños. En los pocos meses que el
matrimonio había fijado su residencia en el
domicilio situado en la calle Fray Antoni
Torrens, las discusiones, según señalaron
algunos vecinos, se habían convertido en un
hecho muy cotidiano entre ambos.
El
matrimonio había escogido hacía poco
tiempo, tres meses, Inca para vivir. Hasta
el momento ni siquiera se habían
empadronado en la localidad.