JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Los
alumnos de todos los colegios e institutos
de Baleares realizarán cada cuatro años un
examen para que los servicios de Inspección
de la Conselleria de Educación y Cultura
puedan valorar el nivel de conocimientos
asumido por los estudiantes de Educación
Primaria y Secundaria. La primera prueba
general se efectuará entre mayo y junio de
2006 en 70 centros de las Islas a alumnos
que terminan la ESO y en ella participarán
2.100 estudiantes y sus familias, 350
profesores y 70 directores.
Estas
reválidas de Educación Primaria y
Secundaria no influirán en las notas del
estudiante sino que calificarán al centro
docente en particular y al sistema
educativo en general, aunque los datos
serán confidenciales.
Jaume Juan,
director general de Administración
Educativa e Inspección de la Conselleria de
Educación de Francesc Fiol, presentó ayer
esta nueva actuación, de la que EL MUNDO de
Baleares ya informó hace dos semanas. Estas
pruebas pretenden ser un examen externo de
los niveles de conocimientos y habilidades
asumidos por los alumnos de cada centro,
«ya que hasta ahora sólo disponemos de
pruebas internas, es decir, las que se
hacen en cada colegio o instituto, que no
nos permiten comparar ni medir el sistema
en general». Estos exámenes ofrecerán, a
partir de 2007 (cuando se hayan analizado
las primeras tandas pruebas), un primer
diagnóstico sobre lo que de verdad saben
los alumnos.
Prueba
piloto
El programa comenzará en
los próximos días -se quiere guardar
discreción sobre la fecha y los centros-
con una prueba piloto en 8 centros de las
tres islas, cinco públicos y tres
concertados, con la participación de 240
niños, 240 familias y 8 directores.
En mayo de 2006 se realizará la
primera prueba general de este programa. El
curso 2006-2007 la prueba se comenzará a
hacer en los centros de Primaria.
Este curso se realizará en la mitad
de los centros que imparten ESO y el curso
que viene en la mitad de los que imparten
Educación Primaria. Los siguientes cursos
se realizarán las pruebas en las otras dos
mitades. De ese modo, cada centro se verá
evaluado al menos cada cuatro
años.
La participación de las
familias se realizará mediante
cuestionarios que se podrán contestar on
line o en documentos de papel. Lo que
se les preguntará habrá de servir para
definir el contexto de cada alumno: sus
recursos económicos, sociales, las
perspectivas de la familia con su hijo,
etcétera.
Desde la Dirección General
de Administración Educativa e Inspección se
hizo especial hincapié en que estas pruebas
no pretenden sólo valorar el nivel de
conocimientos y habilidades, sino conocer
las circunstancias de cada alumno (edad, si
va al curso que corresponde, sexo,
situación social) y poder cruzar los
datos.
Dentro de la estricta
confidencialidad con la que se manejarán
los datos, la Inspección podrá saber si el
fracaso o el éxito escolar, en los grados
en los que se produzca, tienen algo que ver
con el barrio, el centro docente, el nivel
social y familiar y todas las
circunstancias extra docentes pero
determinantes de cada alumno.