TOMEU MAURA
PALMA.- «Les
presento al Santiago Bernabéu del siglo
XXI». Con estas palabras, el director de EL
MUNDO/ El Día de Baleares, Eduardo Inda,
dio paso al ilustre invitado de la octava
edición del FORO auspiciado por este
periódico y que, por segunda ocasión
consecutiva, volvió a centrarse en el mundo
del fútbol. La referencia a Santiago
Bernabéu a la hora de presentar al actual
presidente del Real Madrid, Florentino
Pérez, no obedeció a la casualidad. El
propio ponente tejió buena parte de su
intervención, de algo más de una hora de
duración, en torno a la figura del
legendario e irrepetible dirigente 'blanco'
que sentó las bases de un modelo de entidad
social y deportiva, imperturbable al paso
del tiempo y que mereció la consideración
de la FIFA como el mejor club de fútbol de
la historia del siglo XX.
En la fase
inicial de su segundo mandato, Florentino
Pérez aseguró mirarse más que nunca en el
espejo de su mítico predecesor. Según
señaló, «Bernabéu fue el impulsor de una
cultura, el madridismo, que nos ha sido
legada hasta nuestros días y que conjuga
valores tan propios de nuestro club como el
respeto al adversario, el sacrificio, el
espíritu de superación y eso que se ha dado
en llamar señorío y que no es otra cosa que
saber ganar y saber perder». Estos valores
le fueron transmitidos al presidente del
Real Madrid por su padre, «y yo los he
transmitido a mis hijos, repitiendo un
proceso que se consolida de generación en
generación a partir de Santiago Bernabéu».
Pasión madridista. La pasión
de Florentino Pérez por la institución que
encabeza desde que ganó sus primeras
elecciones a la presidencia, en junio de
2000, resulta innegable. En su opinión, el
Real Madrid «es la marca de España, y eso
me llena de satisfacción». De hecho,
reconoce que, a nivel público, el
conocimiento que tienen de él los
ciudadanos proviene del hecho de que
presida el Real Madrid, a pesar de que al
mismo tiempo este ingeniero de Hortaleza de
57 años de edad es también el máximo
responsable de ACS, la empresa constructora
más importante del Estado y la tercera de
Europa. Tal es el volumen económico y de
factuación de ACS que no hay ninguna otra
sociedad en España con un número tan
elevado de trabajadores, si bien,
socarronamente, Florentino Pérez comentó
ayer que le «dan más problemas los 24
jugadores de la plantilla del Real Madrid
que los 115.000 trabajadores de mi
constructora».
El saneamiento
económico de la entidad fue la máxima
prioridad de Pérez desde el primer minuto
en que accedió a la presidencia madridista,
derrotando en las urnas a un rival, Lorenzo
Sanz, que apenas un mes y medio antes había
conseguido llenar la vitrina del club con
la octava Copa de Europa. Eso demuestra,
según indicó, que a la afición del Real
Madrid «le importan los resultados, pero
también muchas otras cuestiones. El club
que yo heredé atravesaba una crisis
económica sin precedentes que ponía en
riesgo que el Real Madrid pudiera mantener
su libertad e independencia, es decir, que
siguiera siendo única y exclusivamente de
los madridistas y que no acabase en manos
de un ruso o un árabe». La venta de la
Ciudad Deportiva sirvió, en palabras del
presidente, «para liquidar el endeudamiento
que arrastrábamos. Sin embargo, si hoy el
Real Madrid goza de una situación económica
envidiable es porque ha sabido sacar
partido del marketing deportivo y de todas
las fórmulas que teniamos a nuestro alcance
para generar recursos». La institución
cerró el pasado ejercicio con un beneficio
de 56 millones de euros entre ingresos
ordinarios y extraordinarios, que, si las
previsiones se cumplen, se convertirán en
78 millones esta temporada. El marketing
deportivo ha tenido mucho que ver en este
balance, pero ello ha exigido al Real
Madrid «invertir en los mejores jugadores
del mundo. Gracias a que tenemos con
nosotros a astros como Beckham, Zidane,
Ronaldo y, anteriormente, Figo, nuestras
camisetas han visto dispararse su valor
económico». Entre esas figuras, por cierto,
no está Eto'o, ya que, en su momento, el
Madrid consideró que «Ronaldo era el
delantero más adecuado para la plantilla»,
a la que Florentino Pérez considera «más
equilibrada que la del año anterior»,
recordando que los jugadores del perfil de
Gravesen o Pablo García «no son una
novedad».
La labor social
desarrollada por la Fundación Real Madrid y
la construcción de la nueva ciudad
deportiva, cuyas dimensiones superan en más
de cuarenta veces las del Santiago
Bernabéu, canalizan una parte significativa
de los recursos de una entidad que no
descarta alcanzar acuerdos con empresas
privadas para conjuntar su nombre a la
denominación oficial del club «si ello
supone ingresos importantes». Otra
expectativa de futuro es la posibilidad de
que el equipo de baloncesto del Real Madrid
se integre en «una federación europea de la
NBA, o en la conferencia este de la Liga
Americana. El baloncesto es una sección
deficitaria que el Real Madrid mantiene
porque forma parte de nuestra tradición,
pero hay que buscar soluciones».
Los
medios de comunicación también tuvieron su
cuota de protagonismo en la intervención de
Florentino Pérez. El dirigente madridista
aseguró «respetar» el trabajo de los
periodistas, pero señaló que «si en mi
empresa yo tratara a mis clientes como una
parte de la prensa trata al Real Madrid,
probablemente me quedaría sin clientela». A
su juicio, «no es la opinión de la prensa
el elemento que ha de predominar a la hora
de dirigir el Real Madrid, sino el deseo de
los socios, que es a quienes nos debemos».
Por otra parte, Florentino Pérez
avanzó «en rigurosa primicia» la próxima
introducción de un cambio en el diseño del
escudo oficial de la entidad, «ya que
nuestra intención es incorporar el emblema
que la FIFA nos entregó como mejor club del
pasado siglo». Asimismo, el presidente
'blanco' se refirió a algunos nombres
propios por los que le interpelaron los
asistentes al acto. Sobre el ex entrenador
del Madrid Vicente del Bosque indicó que
«en ningún momento se le despidió, sino que
no se le renovó el contrato porque
consideramos que era el momento de efectuar
un cambio en el banquillo. El trabajo de
entrenador es muy exigente y conviene que
cada cierto tiempo exista una renovación».
Sobre el portugués Figo, señaló que «se fue
porque quiso, y porque comprendió que no
tenía garantías de titularidad. Figo y el
Madrid es una simbiosis que ha funcionado
bien y de la que ambas partes nos hemos
beneficiado». Fiel a su estilo elegante y
diplomático, Florentino Pérez declinó
hablar de los árbitros y también del
polémico indulto del Camp Nou, sobre el que
pasó por encima.