LOLA SAMPEDRO
PALMA.- «No rotundo»
de los vecinos de Marratxí a la
construcción de una mezquita en su
municipio. Conflictos sociales y problemas
de tráfico son sólo algunas de las trabas
con que empieza a tropezar el futuro gran
templo musulmán de Mallorca, cuyo
levantamiento, según el alcalde de
Marratxí, José Ramón Bauzá, «es algo muy
muy difícil de conseguir».
«¿Nos
dejarían a nosotros construir una catedral
católica en sus países?», pregunta
indignada Petra Galmés, presidenta de la
asociación de vecinos de Es Pont
d'Inca Nou, para quien «los musulmanes
tendrían que ser un poquito más humildes y
no querer hacer algo tan grande».
«¡Pero si la quieren hacer más
grande que La Seu!», se altera Galmés
mientras reflexiona acerca de las
concesiones que se hacen a los miembros de
esta comunidad, que «poco a poco se están
haciendo los reyes del
mambo».
Tráfico
Galm
és no quiere que el templo musulmán se
construya «ni en Marratxí ni en Inca ni en
ningún otro sitio de Mallorca», puesto que
«en Palma ya tienen tres, así que los que
no quepan ahí que se vayan a rezar a su
casa».
La presidenta de la asociación
de vecinos de Es Pont d'Inca Nou
asegura que «no es una cuestión de racismo»
y anuncia que su asociación está «más que
dispuesta a movilizarse si todo esto sigue
adelante».
En el mismo sentido se
pronuncia la asociación de vecinos Son
Ramonell Nou, la más próxima al lugar donde
estaría ubicada la futura mezquita (unos
terrenos cercanos al cementerio de Bon
Sosec). «Con toda la gente que querrá
venir, aquí habrá muchísimo más tráfico y
esto se convertirá en Ca'n Bum»,
asegura Paulina Guillem, presidenta de la
asociación, para quien «lo mejor es que se
vayan a otro sitio».
La asociación
Son Ramonell Nou, igual que la de Es Pont
d'Inca Nou también está «dispuesta» a
movilizarse para conseguir que el templo no
se levante en Marratxí.
A los vecinos
de Es Figueral, tampoco «les hace gracia»
la futura gran mezquita. José Jiménez
también se pregunta si «en los países
musulmanes nos dejarían construir una
iglesia», mientras afirma que los miembros
de esta religión «ya nos han traído
demasiados problemas desde que empezaron a
venir».
«El choque de culturas es
demasiado grande. A nosotros no nos gusta
ver que tratan a la mujer como a un ser
inferior, ni nos gustarán los conflictos
que generará en la zona la nueva mezquita,
tanto sociales como de tráfico», explica
Jiménez, cuya asociación estudiará
«detenidamente» ponerse en contacto con
otras para organizar
movilizaciones.
Por su parte, el
alcalde de Marratxí, José Ramón Bauzá,
asegura que el Ayuntamiento «aún no tiene
constancia de nada» y que él mismo se ha
enterado al leer la noticia que publicó
ayer este diario.
«No hemos tenido
ninguna reunión con los representante de la
comunidad islámica en la Isla, aunque
intuimos que ellos sí han tenido contacto
con los propietarios del solar», explica
mientras asegura que la construcción de la
gran mezquita es algo «muy muy difícil de
conseguir».
Impedimentos
Hay sólo dos vías para poder levantar el
templo. La primera es la posibilidad de
construirlo sobre terreno rústico, en cuyo
caso se necesitaría una licencia
supramunicipal que tendría que conceder el
Consell Insular. La segunda opción es
ubicarlo en terreno urbano y, según asegura
el alcalde del municipio, «en Marratxí no
existe ningún lugar que pueda albergar una
construcción de este tipo».
Tampoco
es viable la opción de erigir la mezquita
dentro del perímetro interno de Bon Sosec,
puesto que esa zona tiene una calificación
urbana de sistema general de
cementerios.
En cualquier caso,
aunque la comunidad islámica de Mallorca
aún no se ha puesto en contacto con el
consistorio marratxiner, «tendrán la
obligación de obtener la licencia de obras
del Ayuntamiento».
Respecto a la gran
altura del templo (que tendría que verse
desde media Mallorca) y a su cercanía al
aeropuerto de Son Bonet, la mezquita
tendría que tener como «condición
necesaria» un informe favorable de
servidumbres aeronáuticas por parte del
Ministerio de Fomento. El tránsito aéreo de
Son Bonet «en ningún caso podría verse
afectado».
Una vez enumerados los
puntos que hacen «prácticamente inviable»
la construcción del templo en Marratxí,
Bauzá sostiene que «no es necesario hacer
una reflexión social sobre el asunto».