G.T.
PALMA.- «Queremos hacer una
mezquita que sea digna». Rotundo se expresa
el líder espiritual de los millares de
musulmanes que viven en Baleares. Loumis
Meziani asegura que aún no tienen los
planos del nuevo templo, ni siquiera un
boceto. Sin embargo, los pasos que da el
Consejo Islámico son firmes. No hay plazos
marcados pero el presidente de éste órgano
rector de los seguidores de Alá en el
archipiélago apunta que «puede ser el año
que viene» cuando ya empiecen las
obras.
En breve se podría cerrar la
compra del solar y luego todo dependerá de
las subvenciones y aportaciones económicas
de particulares. Pero, en cualquier caso,
los planes no admiten marcha
atrás.
La construcción de una gran
mezquita no se proyecta sólo como un lugar
de oración con capacidad para acoger a
centenares de fieles, sino también como un
lugar de encuentro y convivencia. Así lo
aseguró ayer Loumis Meziani en el programa
radiofónico «La Mañana en Mallorca», y
añadió: «queremos favorecer las buenas
relaciones».
El futuro edificio
contará, según las intenciones del Consejo
Islámico, con salas de conferencias y una
biblioteca para que se convierta igualmente
en un centro cultural.
«Hace algún
tiempo tenemos un lema: amor para todos y
odio para nadie», explicó el imán.
«Nosotros convivimos con la gente e
intercambiamos cultura». Según esta misma
versión, en la comunidad islámica residente
en Mallorca no hay problema alguno de
integración.
Sin
conflictos
Loumis Meziani
entiende que el trato con los musulmanes en
la Isla «es normal» y no prevé que la
concentración de fieles en gran número en
torno a la futura mezquita vaya a generar
ningún tipo de problema o conflicto. «No
hay ningún rechazo», sentencia.
El
presidente del Consejo Islámico en Baleares
cuenta con el apoyo de las instituciones a
su proyecto «porque no hacemos política,
sino social (sic). Buscamos la convivencia
y nada más». Asimismo, el imán declara que
«las autoridades nos atienden muy bien y no
hay ningún problema hasta hoy».
En el
mundo hay más de 1.000 millones de
musulmanes, de los que más de 12 millones
viven en Europa y unos 800.000 en España.
Madrid concentra a unos 70.000, mientras
que en el archipiélago residen, según
estimaciones de Loumis Meziani, «25.000
islamistas de todas nacionalidades y en
verano más porque hay gente que viene de
fuera».
Ramadán
Hay
núcleos en torno a los cuales se concentran
grandes cantidades de musulmanes;
fundamentalmente el barrio de Pere Garau,
en Palma, y en Sa Pobla, en la Part Forana.
En ambos casos, igual que en otros regentan
establecimientos a los que acuden de manera
masiva, tales como carnicerías, bares y
locutorios.
Desde el martes la
comunidad musulmana de todo el planeta vive
el ramadán, un mes de sacrificio y
abstinencia obligatoria. Es uno de los
pilares básicos de la religión y en él
dedican más tiempo a la oración.
Generalmente, una hora, todas las tardes, a
partir de las 8, en las mezquitas de
Mallorca.
En este tiempo de ayuno no
pueden comer, ni beber, ni fumar, ni
mantener relaciones sexuales desde el alba
hasta que se pone el sol. Sólo están
exentos del cumplimiento de estos preceptos
los niños y ancianos, así como las mujeres
embarazadas o personas enfermas.
Este año los imanes de todas las
mezquitas mallorquinas se han puesto de
acuerdo en seguir todos los ritos de forma
unánime, en lugar de guiarse por los
criterios de cada país de origen. Yousef
Jouihri explicó a este diario que «ha sido
una decisión tomada por los imanes de las
once mezquitas». Asimismo, este miembro de
la Federación de Asociaciones de
Inmigrantes de Baleares señaló que «la
integración de los musulmanes en la
sociedad insular es cada vez más positiva y
la práctica de sus ritos ya apenas genera
conflictos».